La humanidad se encuentra convulsionada. Los ataques de Estados Unidos a Irán y la respuesta inmediata de los Iraníes, mantienen al planeta en un tris.

Ya hemos comentado que, de continuar la actitud belicosa de unos contra otros, buscando la supremacía mundial, estaremos al borde de ver lo que será la Tercera y última Guerra mundial.

En el supuesto de que se llegase a propiciar una Cuarta Guerra Mundial, está tendría que ser a garrotazo limpio y a pura pedrada.

Las nuevas apuestas son, a partir de la llegada del magnate Trump al poder en Estados Unidos, de cuál será el siguiente país con el que buscará una nueva confrontación.

Hoy, países como Rusia, Japón, Alemania, China, Corea, etc., cuentan con armas más sofisticadas. Son armas letales y destrucción masiva.

Diariamente nos enteramos, vía los medios electrónicos, radio, TV y las redes sociales, el daño irreparable que causan las bombas que son lanzadas de manera inmisericorde.

También nos enteramos de los daños colaterales. Conocemos de las pérdidas de vida de seres humanos, en donde no hay distinción de edad, sexo, posición económica, etc. Así como de los incontables daños materiales.

Escrito está: el hombre será el lobo del hombre.  La situación se complica en los países que están involucrados y no se ve que nadie, absolutamente nadie esté, cuando menos, tratando de convocar al diálogo.

Señoras y señores, la situación no es para alarmarse, pero el mundo se cimbra.