No dejan de asaltar las dudas internas a este humilde escribiente y como dicen que mata más una duda que un desconsuelo, luego entonces, permítanme:
¿Qué pasará, si al contraalmirante Fernando Farías, recién detenido en Argentina, presentado ante un juez, mismo que le leyó los motivos de su arresto y le explicó su situación legal, la que incluye una solicitud de extradición, es deportado a México?
El contraalmirante, sabiendo que el horno acá no está para bollos, de inmediato solicitó asilo político en el país en que se encuentra detenido, asegurando que su vida, en su país de origen, corre peligro.
Pero, parece que, en la solicitud de extradición del detenido, el país vecino pidió que, al Contraalmirante, al parecer de manera diplomática, fuera enviado a los Estados Unidos y, entonces es ahí cuando surge y se robustece la pregunta, ¿qué pasará?
Sí, ¿qué pasará si el alto mando de la Marina, recién detenido en Argentina llega a las tierras del Tío Sam y allá empieza a narrar todo lo que sabe del huachicol fiscal? Ese pequeño asunto que a México le ha costado la friolera de 600 mil millones de pesos. ¡Una bicoca, che!
¿Qué pasará, si luego de enterarnos que, en Chihuahua, andaban unos agentes de la CIA, esa agencia estadounidense, haciendo investigaciones de no sé qué y no sé con autorización de quién, pero andaban y en un terrible accidente perdieron la vida, lo que provocó que nos enterásemos que por acá tuviésemos a agentes extranjeros husmeando en suelo nacional? Sí, pero, ¿qué pasará si, de pronto, por esas extrañas circunstancias que tiene la vida, o porque a alguien se le ocurriese investigar, nos enterásemos que en alguno de los otros estados que integran nuestra república federada, andan otros agentes de la CIA, o de alguna otra agencia, de algún otro país, realizando alguna investigación de lo que fuere y descubriésemos que ya están hasta en la cocina, no tan solo en el patio de la casa?
¿Qué pasará? ¿Qué pasará?
¿Y qué pasará con Morena y los morenistas, quienes cada día que pasa reciben y sienten más y más el rechazo del pueblo bueno y sabio?
Lo de Noroña en Sinaloa, de donde prácticamente fue expulsado, amén de que en otros estados ha sido recibido a tomatazo limpio y seco.
Lo de Layda Elena Sansores en Campeche, en donde luego de ser abucheada en el estadio de béisbol, fiel a su naturaleza y arrogancia, respondió con una señal, a dedo intermedio de la mano derecha alzado, lo que generó espacios de mayores abucheos a nivel nacional.
¿Qué pasará en Veracruz, en el 2027, cuando habrá elecciones y Morena, si en una elección municipal extraordinaria en Tamiahua, el partido en el poder, fue confinado de manera por demás vergonzosa al cuarto sitio, demostrando que, a estas alturas, ya tiene la fuerza de un tehuacán destapado hace seis meses?
¿Qué pasará sí, luego del zangoloteo que le ha pegado la señora comandanta al partido en el poder al despedir a la que fuera presidenta de los guindas, ahora decidiera acabar de sacudir la carreta para que las calabazas se caigan solas y con una nueva estructura reinventara las candidaturas para la contienda del próximo año?
Y ya no quiero seguir con más ¿qué pasará?, porque aún tengo dudas acerca de si continúa subiendo la inflación; y si, a pesar del manotazo que dio el secretario de gobierno veracruzano, siguen sin hacerle caso; si continúan los derrames de chapopote en las playas veracruzanas; si no se frenan los asaltos-atracos a camioneros en carreteras veracruzanas; y si persisten la inseguridad y homicidios en los municipios de Veracruz y de gran parte del país.
Mejor ahí le paramos.
Pero, ¿qué pasará?
