Las cuentas de los alcaldes, como cada cuatro años, salen a luz pública y siempre nos enteramos que existen desfalcos en sus respectivas administraciones, sin que ello les genere, a los correspondientes munícipes, el más mínimo ataque de nervios.

Cada final de administración nos receta el cuento del “Gato que tenía los pies de trapo”

“Este era un gato que tenía los pies de trapo y los ojos al revés, quieres que te lo cuente otra vez” …

Cuando los alcaldes ya se han ido a disfrutar de la vida, “luego de entregarse en cuerpo y alma” a servir a sus conciudadanos, la autoridad encargada de vigilar y sancionar a los malos servidores públicos, nos sale con que en tales y cuales ayuntamientos, existe un desfalco por tantos cientos de miles de pesos, y en total significan varios millones de pesos, afectando las arcas públicas.

Las declaraciones, espectaculares como siempre, publicadas en los medios de comunicación, con el añadido de que “se habrá de llegar hasta las últimas consecuencias” no dejan de ser y se convierten tan solo en un teatro, sin que al final se castigue o se proceda en contra de algún funcionario, de los que le metieron la mano al cajón.

Ya están por cumplirse 60 días de que los ahora exalcaldes entregaron sus respectivos ayuntamientos, ya se dieron a conocer que algunos, nadamas entregaron una caja de clips, otros que ni las sillas dejaron, algunos más que lo único que dejaron en la caja fue un sobre con 700 pesos; otros alcaldes, ya informaron que recibieron obras públicas sin ningún documento, pero que se entregaron como terminadas, pagadas, pero sin estar concluidas. Incluso, ya se presentaron las denuncias ante la Fiscalía Anticorrupción.

Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, hasta este momento, luego de que casi han transcurrido dos meses, no se sabe que algún alcalde o alcaldesa se haya presentado a declarar al respecto.

La autoridad auditora debiera y tendrá que ser más firme al emitir la información de lo acontecido en los 212 ayuntamientos veracruzanos y con esa misma firmeza ejecutar las acciones para evitar los vergonzosos desfalcos en los dineros del pueblo.

No se puede esperar más, cuando la autoridad auditora nunca se percató que en este mismo estado hubo un gobierno que dispuso de más de 400 millones de pesos para comprar salmón y arracheras para dar de comer a los internos de los penales.

Tendremos que disponernos a escuchar, innumerables veces, el cuento del “Gato de los pies de trapo…”