Ya han transcurrido los primeros cien de las actuales administraciones municipales en Veracruz. Bueno, un poco más, pero la referencia política y económica nos remite a hacer un primer balance de los primeros cien días.
Tener una radiografía de lo que los nuevos alcaldes y alcaldesas han hecho en la primera centena de días, puede ser el reflejo de que lo podría ser la totalidad de su gobierno.
Sin embargo, por extraño que parezca, se puede observar y comprobar que los ´presidentes y presidentas municipales, todavía no empiezan a cristalizar lo que tanto prometieron durante sus acaloradas y rápidas campañas políticas para convencer al electorado.
Se cuentan con los dedos de las manos, aquellos y aquellas que son ahora autoridad municipal, quienes han ejercido con resultados palmarios para sus electores, ya que la gran mayoría, a cien días de haber asumido el cargo, no cuentan aún ni siquiera con el debido Plan Municipal de Desarrollo, la llamada “biblia” en el poder municipal.
Así, en una rápida visión, podemos anotar que hay alcaldes que, a cien días de estar en cargo que el pueblo les confirió, apenas si han hecho dos obras de pavimentación, con un beneficio a menos de 150 personas. Vaya acciones.
Una más, quien se ha dedicado a descacharrizar la cabecera municipal, levantando toneladas de desechos que la anterior administración nunca vio o no quiso ver, pero la funcionaria se anota como una hazaña de su administración andar levantando cachivaches y trebejos.
Hay un munícipe que, por lo visto, lejos de ejercer acciones a favor de sus representados, día con día se la pasa contando los cadáveres de ejecutados. Obviamente que, en dicho municipio, las obras no se van a contar en un futuro inmediato.
También alcaldes que, lejos haber iniciado ya acciones en beneficio de sus gobernados, les ha dado por llevar bailadores y zapateadores a sus cabeceras municipales, como si ello fuera prioridad y sirviese de desarrollo y progreso. Ahí se comprueba aquello de “al pueblo pan y circo”
No pueden faltar los munícipes que, sintiendo o creyendo que el poder municipal les da para hacer los que se les hinche su regalada gana, acuden a la ciudad capital a exhibir su alto grado de ignorancia y presumir a “su estado mayor municipal” portando armas de uso exclusivo del ejército y provocando la intervención de las autoridades del estado para ser sometidos y presentados ante la autoridad competente.
En cien días de administración municipal, luego de que los ahora alcaldes habían prometido, ofrecido y jurado que serían revisadas las cuentas públicas, las obras realizadas y que, en caso de encontrar anomalías darían parte a las autoridades correspondientes, hasta ahora ninguno de los alcaldes y alcaldesas ha informado que se hubiese presentado denuncia alguna en contra de su inmediato antecesor. Aunque pruebas hay, pero algo o alguien les “solicitó” no darlas a conocer.
En fin, en la primera centena de días de las y los alcaldes veracruzanos, no se ha visto, en realidad, un trabajo serio a favor de los gobernados. Lo que si se ha visto es que algunos salieron buenos para andar viajando y asistiendo a eventos alrededor del mundo.
Ah, y no faltan los que, a cien días de su administración, aún sin hacer o haber hecho algo, ya exhiben galardones, premios y reconocimientos como … ¡los mejores alcaldes del año!
Estaremos prestos para analizar los siguientes cien días, esperando que, a doscientos días de haber tomado el cargo que el pueblo, mediante el voto les confirió, se empiecen a ver acciones y obras.
Vale la pena decirles: los estamos observando.
