Mata más una duda que un desconsuelo, decían nuestros mayores. Y así es, en efecto. Y lo anterior viene a colación porque existe la duda del porque hasta ahora, ningún exfuncionario del cuitlahuato ha sido llamado a comparecer ante alguna instancia judicial luego del desastre que heredaron en Veracruz.
Surge la duda que genera desconsuelo luego de observar que durante el sexenio anterior próximo pasado, ahí están las evidencias, nada se hizo por atender la serie de problemas que, lejos de combatir, se acrecentaron y dejaron una estela de podredumbre, misma que se alcanza a ver desde la luna, como dijeran los clásicos.
Es innegable, ahí están las evidencias, el hecho del estado real y comprobado en que dejaron la red carretera veracruzana, a la cual no se le invirtieron los pesos que siempre aseguraron y dijeron que se le habían aplicado, toda vez que las mismas guardaban una semejanza con la orografía lunar. Sin embargo, quien fue responsable de esa importante área de gobierno cuitlahuista, no se le ha llamado. Ya de los contratos de dedo o asignaciones directas como les llaman ahora, la calidad de muchas de las obras presumidas, ni caso tiene comentar, pero ahí surge la duda que genera desconsuelo.
Las obras excedidas o con sobreprecio y que fueron entregadas sin terminar, El estadio “Pirata” Fuente, El Nido del Halcón, – ahí están- y sin terminar, mal hechas, etc., son hechos que bien podrían formar parte de una Carpeta de Investigación que, curiosamente no se termina de integrar.
Hospitales en mal estado, escuelas en pésimas condiciones son otras de las tantas evidencias que podrían ser constitutivas de elementos para la citada Carpeta de Investigación.
La llegada de unas misteriosas grúas, las que aparecieron de la noche a la mañana por todo el estado, levantando y remolcando a cuanto vehículo se les atravesara, llevándolos a encierros particulares, cobrando tarifas excesivas, sin comprobante fiscal de por medio e imponiendo un verdadero terror en los automovilistas, fueron, entre otros más, otra de las acciones que prevalecieron durante un cuitlahuato que gustaba de los bailongos, más nunca de atender los problemas y las quejas de una ciudadanía que, hasta la fecha los recuerda y demanda que regresen con una carpeta de Investigación sobre sus espaldas.
La duda que causa desconsuelo es el hecho de saber porque hasta la fecha, ya se va a cumplir un año, no se les ha llamado a cuentas o, cuando menos, a rendir cuentas de lo obtenido por el atracadero en que se convirtieron las grúas en Veracruz. La protección es la protección.
La duda que causa desconsuelo, hoy se puede llamar impunidad sospechosa.
