En este pueblo nunca pasa nada… y cuando pasa, ¡tampoco pasa nada!
Y las muestras de lo anteriormente referido, está ahí, a la vista de todo el mundo.
Por ejemplo:
Aquel eslogan tan trillado por la 4T, de que “primero los pobres” ha rodado cuesta abajo desde hace algún tiempo, un sexenio hace ya, más o menos y, a pesar de todo, nada ha ocurrido y todo hace indicar que nada ocurrirá tampoco.
Se le apuesta a la endeble memoria, esa parte humana que, retiene sí, pero tan pronto se le proyecta una nueva idea o acción, de modo inmediato, “envía al archivo” información esencial.
Estamos empezando el noveno mes del año 2025. Ok. Bien, ¿alguien recuerda que hace 5 años el mundo entero sufrió y padeció los efectos de una terrible pandemia a nivel mundial? Bien. ¿Y qué recordamos de ese terrible flagelo que nos arrebató a familiares, amigos y aún seguimos viviendo los efectos del famoso coranavirus, también llamado Covid-19 o SARS-CoV-2?
No recordamos casi nada, excepto el recuerdo de nuestros seres queridos.
¿Y qué pasó? Nada. El doctor Hugo López-Gatell, aquel que todas las mañanas nos endilgaba toda una sarta de mentiras y palabrería diciéndonos que el mal iba disminuyendo y “los enfermos en proporción al mismo día del mes anterior, ya eran menos” O, que “la curva ascendente de víctimas ya iba en descenso y que por lo tanto ya no iba a haber más muertes, si acaso aumentaría en uno o dos casos más” Y los muertitos fueron muchos.
Los famosos “Detentes” no sirvieron de nada. ¿Y qué ha pasado? ¡Nada!
En la paraestatal SEGALMEX, ahí donde se compraban las semillas para darle de comer al pueblo mexicano, está documentado, hubo uno de los fraudes más grandes de que se tengan memoria en este país.
Hay evidencias, hay señalados, el desfalco fue enorme, ¿y qué ha pasado? ¡Nada!
En las faraónicas obras realizadas en el sexenio próximo pasado, el Tren Maya, el AIFA, la refinería Dos Bocas, etc., hoy convertidas en monumentos a la obsolescencia, probado está que hubo uso y abuso de los recursos de todos los mexicanos. Sin embargo, nada ha pasado.
Por esto y mucho más es que: ¡en este pueblo nunca pasa nada y cuando pasa, tampoco pasa nada!
