Benito Juárez fue un gran defensor de la patria, su tenacidad y sacrificio personal al servicio de la nación es paradigmática, sin embargo, hombre al fin, no estuvo exento de errores, uno de las más destacados se transparenta en su exabrupto: “a los amigos justicia y gracia, a los enemigos justicia a secas”. La frase viene a mente por la diferente aplicación de la justicia en los casos de Ernesto Ruffo y Rubén Rocha, al primero se le encarcela por presuntos vínculos en el caso del huachicol fiscal mientras al otro, acusado por el Departamento de Justicia estadounidense por presuntos vínculos con narcotraficantes se le concede un trato deferente y hasta se protege contra el riesgo de ser capturado. Ruffo fue el primer gobernador de oposición en México cuando en 1989 el PAN derrotó al PRI en un proceso bastante discutido, el entonces presidente del PRI, Luis Donaldo Colosio, pretendió denunciar irregularidades pero fue parado en seco por el presidente Salinas, alimentando con ese hecho la percepción habida sobre las “concertacesiones”.
Como fuere, si Ruffo Appel es encontrado culpable merece ser castigado, eso no está a discusión. El quid del asunto radica en el por qué no se ha procedido de igual manera contra Rocha Moya cuyas pruebas en su contra se acumulan desde el proceso electoral de 2021 que lo llevó al gobierno de Sinaloa. Pero no solo se le protege de la solicitud estadounidense de extraditarlo a aquel país, en plena paradoja el gobierno mexicano ha adoptado una actitud de sorprendente omisión en este caso. En esa coyuntura, el gobierno estadounidense manda mensajes de cuyo cumplimiento va cerrando la pinza: primero, el responsable de la DEA declara sobre “la peligrosa conexión entre las redes de los cárteles y el gobierno mexicano. Son inseparables, y en la DEA, son nuestra máxima prioridad…”. Por otro lado, el poderoso secretario de Estado, Marco Rubio, agregó al cártel de Juárez y los Viagras al grupo de “Organizaciones Terroristas Extranjeras y Terroristas Globales Especialmente Designados”, elevando a ocho en esa categoría: el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y La Nueva Familia Michoacana. En ese contexto se inserta la incógnita acerca de cuándo vendrá la respuesta de allende el Bravo a la negativa del gobierno mexicano de extraditar a Rocha Moya y nueve coacusados. El día 25 del mes en curso se cumplen dos años de la captura del Mayo Zambada, o sea, es posible que en la semana próxima se reciba el cordonazo aludido. Esperen programas, decía el clásico.
