Su nombre es Martín Gerardo Aguilar Sánchez. Actualmente se ocupa como rector de la Universidad Veracruzana, la Máxima Casa de Estudios del Estado de Veracruz. Obviamente que su presencia en dicho cargo se encuentra objetado a más no poder, toda vez que al seguir sentado en la silla rectoral, el señor lo hace violentando las leyes, la Constitución y el Reglamento interno de dicha Casa de Estudios. Lo que lo convierte en un rector espurio
Para nadie es un secreto, también, que el señor Aguilar Sánchez, ha soltado el rumor que un amparo concedido a su favor, le permite continuar al frente de la Universidad Veracruzana, fungiendo como rector de la Institución, situación que es total y completamente falsa. Dicho amparo no lo ha exhibido.
Luego entonces, la permanencia en la rectoría, convierte al señor Martín Gerardo Aguilar Sánchez, en un rector espurio, carente de legitimidad y por ende sus actos se encuentran al margen de la ley y ello lo tendrá que convalidar un juez para en su momento dictar las medidas pertinentes.
No hay que pasar desapercibido que el primer periodo rectoral de Aguilar Sánchez, a decir de la propia comunidad universitaria y de expertos en diversas materias, resultó un verdadero fracaso toda vez que los planes y programas de estudios brillaron por su ausencia, por lo que la productividad universitaria llegó a estar en los últimos lugares.
En cuanto a la validez de la permanencia del rector espurio al frente de la Máxima Casa de Estudios, el amparo que afirma le permitirá continuar por otros cuatro años más resultará – sin duda- más falso que un billete de tres pesos, porque el juzgador deberá y debió de valorar que el que dice ser rector rebasa la edad -65 años- para estar al frente de los destinos de dicha institución.
¿O algún juez se atreverá a conceder la protección de la justicia federal para que, en este caso, el señor Martín Gerardo Aguilar Sánchez, quien ya ha rebasado el límite de edad que ordena la Ley, permanezca de manera espuria al frente de la Universidad Veracruzana?
