El tiempo, ese ente intangible dueño de todo y de nada, una vez más, al menos en la función administrativa gubernamental, está cumpliendo y su paso no se detiene nunca.

El tiempo pasa y ese no se detiene, expresaba en una de sus más sonadas melodías el Divo de Juárez. Cuánta razón le asistía.

Pronto, muy pronto, se hará el recuento de los años y de los daños. La evaluación y la calificación final, esa que otorgan el pueblo y la historia, van a ser, seguro estoy, implacables.

Es más, al parecer, ya se están observando los primeros análisis de lo que fue la función sexenal. Uno de esos análisis, sin duda, es que no han sido llamados a incorporarse y ser enganchado en el trampolín que sigue.  Esa es una señal.

Desde antes, ya se visualizaba que el trato dejaba de ser afectivo y efectivo. Los calificativos de honestidad y excelencia que en el pasado se prodigaban, dejaron de escucharse y eso, para los analistas, es señal evidente de que las cosas no caminaban bien.

Otro hecho revelador, más que revelador, fue la declaración de una integrante del mismísimo primer círculo gubernamental, señalando que el 90 por ciento de las obras, se otorgaban sin licitación y en un esquema más que dudoso.

El abandono al campo, está más que probado. La falta de atención a la infraestructura hospitalaria, los menores con cáncer sin medicamentos; la falta de apoyos a las madres de hijos desaparecidos, el abuso de las corporaciones policíacas, -ahí de ejemplo Transito del Estado- y aquella Ley inventada de Ultrajes a la Autoridad, que llevó a muchos inocentes a la cárcel; son, entre muchas más, las acciones que pronto, muy pronto, se habrán de empezar a calificar.

Y, encima de todo ello, como si lo anterior no fuera suficiente, hay que anotar y subrayar con tinta roja, la actuación más reciente de las corporaciones de seguridad pública, las cuales un día sí y al siguiente también, nos convertían en un estado generador de noticias a novel internacional.

Los ejemplos abundan. El más reciente es ocurrido en Totalco, municipio de Perote, Ver., en donde una manifestación y bloqueo carretero fue levantada a punta de bala, generando dos personas fallecidas. No fue el primero ni el único caso.

En Lerdo de Tejada, los elementos policiacos acabaron con la vida de un joven que conducía su automóvil y por el simple hecho de no haber detenido su marcha, los genízaros abrieron fuego.

En San Andrés Tuxtla, elementos policiacos, asesinaron a un comerciante y a punto estuvo la población de linchar a la alcaldesa.

En Xico, Ver., un joven amanece ahorcado en la celda donde lo tenían recluido.

El tiempo ya pasó, pero no se detiene. Continúa su marcha. La salida de los que ahora son y están, va llegando a su inexorable final.

¿Cuánto tiempo falta?

El que falte. El día D, tiene que llegar. La sonrisa se borrará de sus siempre risueños rostros y la tristeza en sus miradas, así como una arruga más en la frente, se habrán de reflejar y será señal inequívoca de todo habrá acabado. Hay que darle tiempo al tiempo.