Más cuento que realidad resultó la presunta investigación ministerial y solución de parte de la Fiscalía General del estado al caso de la joven Kattia Josselyn Bartolo Luis, empleada de CAPUFE que muere minutos después de ingerir un chocolate envenenado que le obsequió un transportista en la caseta de cobro de Acayucan.
La autoridad sostiene que fue una muerte por padecimientos previos del cerebro y el corazón que le provocaron un derrame cerebral y consecuente paro cardiaco.
Ello desató una controversia no solo familiar sino legal de parte del abogado Tomás Mundo Arriasa que lleva el asunto.
“¿Muere mi hija de manera intempestiva a sus 26 años y sin padecimientos previos ni síntomas de ello?”, pregunta el dolido padre luego de comprobar con pruebas de laboratorio, que fue un “chocolate envenenado” el que provocó su muerte.
La autopsia fue realizada, no por un médico forense, sino por una médico-cirujano de turno que ya después se comprobaría entregó una hoja de certificado de defunción mal integrada.
Despertó además sospecha que, tras la muerte súbita de la joven, su cuerpo fuera movido del escenario -so pretexto de que aún estaba con vida- violando la norma ya que Kattia murió minutos después.
Esta mañana de jueves 4 de junio el abogado Tomás Mundo Arriasa presentará las pruebas y causas y omisiones que provocaron la muerte de Kattia, empleada de cobro de una caseta de Caminos y Puentes Federales que, por inexplicables razones acaso ligadas al crimen organizado, la Fiscalía oculta.
El contexto.
Para entender la historia del “chocolate envenado” habría que remitirnos al día de su muerte la madrugada del pasado 25 de marzo cuando Kattia pierde la vida de manera intempestiva tras ingerir un pedazo de chocolate obsequiado por un trailero.
Minutos después sería llevada a la enfermería y al tomar conocimiento la Fiscalía General del Estado, sin mayor indagación, concluye que no fue envenenada.
En realidad, la de la Fiscalía ha sido una historia de contradicciones.
La FGE primero dijo, tras sospechosa prueba de laboratorio, que había sido por un “derrame cerebral”, luego que por un “padecimiento congénito”, para finalmente concluir que fue por un “paro cardiaco”.
¿Es que a sus 26 años tan mal estaba mí hija cuando siempre gozó de cabal salud?, preguntó su padre Sergio Bartolo Morales quien está cierto que “por cerrar el caso a mil por hora se dio carpetazo”.
Y es que la otra parte de la historia del chocolate envenenado no consumido por Kattia y entregado al afligido padre por una compañera de trabajo que lo encontró en un bote de basura, muestra, tras un análisis de un laboratorio profesional, que fue alterado el producto con una sustancia venenosa.
Demostró además que no hubo autopsia real, sino un trámite legista en donde “partieron en dos a Kattia, minutos después la mal cosieron como si fuera un cerdo y… ¡Así me la entregaron!”.
De acuerdo a los videos de CAPUFE y una testigo en las casetas de cobro, alrededor de la media noche de ese 25 de marzo, un trailero le entregó dos chocolates tras pagar el peaje.
“Luego, a las 3:28 am, se le apetece uno de los chocolates, y en cuestión de minutos le comenta a la amiga por interfón que se siente acelerada”.
“Minutos después, a las 4:01, pide que la cubran en cabina porque empieza a sentir malestares; se dirige a los sanitarios presentando agitación y fuerte dolor en el pecho por lo que decide acudir a las oficinas a pedir ayuda”.
“Es cuando empieza a convulsionar y sacar espuma blanca por la boca y por versiones de las compañeras de turno refieren que la ayuda de paramédicos tardó en hacerse presente”.
Personal de la caseta le brindó los primeros auxilios, pero ante la gravedad de su estado fue trasladada al Hospital Civil de Oluta, donde el personal médico les dijo “que ya era demasiado tarde porque la paciente llegó sin signos vitales”.
Al tomar conocimiento del caso, se presentó la Perito Mónica Hernández de la Fiscalía de Acayucan, quien, con señado fastidio, le dijo al papá, que todo apuntaba a una “muerte natural” por enfermedad hereditaria.
Hoy la historia continúa.
El abogado Mundo Arriasa cuenta elementos que fundamentan la irresponsabilidad y acaso complicidad de la Fiscalía que encabeza Lizbeth Aurelia Jiménez, en donde queda claro que la Carpeta de Investigación ACA/DXX/F5/285/2026 está llena de sospechas y extrañas complicidades.
“Habría que determinar que hay atrás de todo esto”, dice el acreditado abogado quien considera apresurado que la Fiscalía concluyera que “no hubo envenenamiento”.
¿Y el trailero asesino?
Está ubicado. Se sabe para cual empresa trabaja, que ruta siguió, su estado de desvelo por más de 24 horas manejando sin parar, así como el contenido de la caja del tráiler de tres ejes”.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
