Campesinos veracruzanos se encuentran intrigados por el destino del agro en la Entidad. Los comentarios en torno al tema de la producción y de que Veracruz pueda convertirse en productor de excelencia, que vuelva a los tiempos de antaño, son bastante críticos y se duda de que se pueda recuperar el rumbo y el destino.
En un ejercicio por demás de simple, anteriormente los productores agropecuarios de Veracruz, no hablaban ni presumían de lo que en Veracruz se producía; por el contrario, los hombre y mujeres del campo, con orgullo pedían que les preguntaran qué era lo que en Veracruz no se producía. Sabían que en el estado había de todo. Y se sentían muy orgullosos de ello.
Café, caña de azúcar, maíz, arroz, frijol, tomate, chile, chayote, sandía, piña, naranja, limón, madera, papaya, ganado, leche, vainilla, mango, hule, limón agrio, plátano, mojarras, langostino, camarón, ostión y la lista sigue y sigue. Por algo los veracruzanos echaban el pecho para adelante cuando de hablar de lo que produce en Veracruz, se trata.
Tanto era el orgullo y la satisfacción de saber y comentar lo que Veracruz producía, que llegaron a bautizar a los municipios productores como capitales de. Por ejemplo, a Actopan se le conocía como la capital mundial del mango; a Martínez de la Torre y Álamo, como la capital mundial de los cítricos; a San Rafael, como la capital mundial del plátano; a Coatepec, como la capital mundial del café, etc, etc.
Sin embargo, de un tiempo a la fecha, el escenario ha cambiado y el panorama para el futuro cercano no se muestra nada halagüeño. La inexperiencia de los funcionarios que se han encargado de atender la política del agro en Veracruz, más su evidente falta de preparación han dado como resultado que, en muchas de las ramas de la producción, el campo se encuentre abandonado y en plena bancarrota. El clamor de los campesinos, al parecer, no llega a los oídos sordos de funcionarios insensible que ignoran que el futuro de un estado y de toda una nación se encuentra en campo, en la producción agropecuaria.
Nadie ignora que, ante la falta de apoyos por parte del sector gubernamental para atender la actividad productiva primaria, hombre y mujeres que anteriormente hacían producir la tierra, han emigrado a otros destinos en busca de mejores estadíos de vida. Hoy el campo en Veracruz pasa por uno de sus peores momentos y, repito, no se ve un futuro muy prometedor que digamos.
Mucho se escuchó durante las campañas en relación con el campo. Propuestas y demandas surgieron y se oyeron como un relámpago de esperanza que iluminó los rostros de muchos hombres y mujeres dedicados a hacer producir la tierra.
Obvio, después de un letargo sexenal en el que estuvo y lo tuvieron sometido, los campesinos, los productores del sector primario, esperan con ansia que ya se termine el sexenio que ni los vio ni los oyó y que ya llegue el que puede ser la tabla en medio del océano que los conduzca a tierra firme.
Ojalá, que así sea.
