¿Justicia y gracia? ¿Impunidad? Ha pasado más de un año.
Todo hace suponer –suponer, nadamas- que la emblemática frase que llevaba implícito un perdón, continúa aun siendo una premisa fundamental dentro de nuestra política a la mexicana para no castigar a aquellos que forman parte de la misma elite del poder o del mismo grupo, que para el caso es lo mismo.
¿Hubo corrupción? ¡Sí! Pero para eso está la impunidad.
Las interrogantes vienen a cuento toda vez que, a pesar de que se detectaron desvíos, mal uso de recursos públicos, obras no concluidas o mal hechas, luego de “exhaustivas investigaciones”, “rigurosas auditorías”, “pruebas técnicas a las obras” y más, luego de todo lo anterior, resulta que no existen las evidencias suficientes para someter al imperio de la ley a aquel o a aquellos que la han infringido, afectando los intereses de la sociedad.
Hoy, aquí, a casi 14 meses de haber concluido una administración gubernamental, es esta la hora y el día en que no se le llama, se le cita o se le convoca a ninguno de los señalados de los tremendos desfalcos en que se presume incurrieron.
Ahora bien, si existen evidencias, es indiscutible que se deba de proceder, sin embargo, no se hace. La Lex es dura pero es la Lex.
Luego entonces, si hay justicia y gracia y la impunidad prevalece, quiere ello decir que: ¿Ya los perdonaron?
Abur.
