La vida da sorpresas. Y los hechos ocurren en nuestro entorno, también. Hay cosas que pasan, dejan huellas, o sea rastros visibles y, sin embargo, nadie ve nada y nadie sabe nada.

Por ejemplo:

Nadie sabe nada de los hechos delictivos. A diario, en las notas informativas de los distintos medios de comunicación, nos enteramos de hechos con dignos de aumentar nuestra incredulidad. Los comentaristas nos ilustran de un hecho así: Elementos de la FGR, Ejército o equis corporación, custodiaban una avioneta que procedía de tal o cual parte y en un lugar determinado le ordenaron descender. El piloto de la aeronave que desde su ingreso a territorio nacional era perseguida por las autoridades mexicanas, descendió en una pista clandestina de tal Estado. Al hacer una exhaustiva revisión, se logró comprobar que la avioneta fula de tal, con marca y matricula ZY, transportaba más de NP toneladas de una sustancia con un color similar a tal droga, etc.  Sin embargo, luego de incautar el producto y poner la aeronave a disposición de la autoridad competente… ¡¡no hubo un solo detenido! ¡¡¡Sorprendente!!

Y hechos similares podríamos narrar aquí, tantos que podrían formar un libro o una enciclopedia completa.

Guardadas las proporciones, también ocurren hechos sorprendentes en los municipios veracruzanos y, alimentando nuestra incredulidad, increíble resulta que no pasa nada, absolutamente nada.

En Veracruz, precisamente, el pasado 31 de diciembre de la anualidad próxima anterior, fueron renovados 210, d ellos 212 municipios que conforman la geografía política de nuestra entidad. Algunos alcaldes salientes, mal que bien, hicieron entrega de sus respectivos haberes a los munícipes que tomaban posesión la noche de Año Nuevo.

El día 1 y 2 de enero del 2026, las noticias de lo que había acontecido en cada municipio y de los incidentes que marcaron la famosa entrega recepción y el respectivo cambio de estafeta, se vieron empañados por informaciones dignas, repetimos de alimentar nuestra ya creciente incredulidad.

Una alcaldesa -se supo- en Ixhuatlán del Café, a escasa una hora de distancia de la capital del estado, dejó en la caja fuerte de municipio, la ¡¡enorme cantidad de 700 pesotes!! ¡¡Si, aunque usted no lo crea!! Sin embargo, hasta este momento, cuando ya estamos a punto de llegar a la primera quincena de las nuevas administraciones municipales, nadie sabe nada del paradero de la edil, nadie la ha visto y, mucho menos, ninguna autoridad la ha citado.

En los municipios El Higo, Alto Lucero, Agua Dulce, los ahora exalcaldes desaparecieron todo y ellos mismos se “hicieron ojo de hormiga” al grado de que no aparecen por ninguna parte. Lo que sí ha trascendido es que dejaron a sus respectivos municipios hasta sin sillas y una enorme cantidad de deudas por pagar.

Hubo otros en donde los alcaldes entrantes n o pudieron operar ninguna acción, tal es el cobro del impuesto predial, toda vez que los funcionarios salientes no dejaron ni entregaron evidencia de la correspondiente documentación para realizar el cobro anual de dicho ingreso municipal.

Algunos entregaron camiones chatarra, los cuales no sirven para realizar, por ejemplo, la recolección de la basura.

Y la lista se torna interminable.

 Sin embargo, los días seguirán transcurriendo y, por lo visto, no habrá castigo y la cuestionada impunidad seguirá galopando por los terrenos de todo Veracruz.

Igualito que el Monje loco: Nadie vio nada, nadie supo nada. Abur.