El poder no se comparte, se ejerce, se acostumbra a repetirlo cuando de poder político se trata, y en un régimen de índole presidencialista con mayor razón. Históricamente, sabemos de las consecuencias a partir del episodio protagonizado por el presidente Cárdenas y el general Calles que culminó con el fin del “Maximato” en 1936. Cualquier estudio de caso relativo al presidencialismo mexicano, sobre todo cuando la “dictadura perfecta”, conduciría a la tendencia de todo presidente a extender su poder de manera transexenal, así se percibió en tiempos de Echeverría y más aun cuando Salinas de Gortari. Ahora mismo somos testigos de similar tendencia porque permea en los espacios de la política la innegable influencia de AMLO en diferentes niveles de la administración pública federal, en gobiernos estatales, de las Cámaras legisladoras y del partido en el gobierno. Por esa omnipresencia obradorista en el universo político nacional necesariamente se le vincula con la crisis provocada por el ya frustrado regreso de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa. Permea en todo ese zangoloteo si existe relación directa con la detención de Faysto “N”, un testigo directo dela reunión donde secuestraron a el Mayo Zambada y la muerte del diputado Cuen que inexplicablemente gozaba de plena libertad sin ser molestado por las autoridades del caso. ¿Será el hilo que conduzca a las pruebas del involucramiento de Rocha Moya en la citada reunión?

El asesinato de Colosio en marzo de 1994 derivó en la búsqueda de un nuevo candidato presidencial del PRI, el escogido fue Ernesto Zedillo circunstancialmente ubicado en el radar de aquella sucesión. En septiembre de 1994 asesinaron a Francisco Ruiz Massieu, Zedillo ya era presidente electo, y cuentan las crónicas que se le escuchó decir que en esos términos no quería ser presidente de México. Sabemos lo que vino a continuación: la ríspida ruptura con su antecesor y el encarcelamiento del hermano, Raúl Salinas. ¿Qué habrá pensado la presidenta Sheinbaum al enterarse del regreso de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa? Si la gripe fue causante de no presentarse en la mañanera en realidad lo ignoramos, si la decisión de Rocha Moya de reasumir el mando en Sinaloa fue “decisión personal” y por “ambición de poder” tampoco lo sabemos, pero salta a la razón el cómo le hizo para movilizarse hacia palacio de gobierno sin que el resguardo policiaco se lo impidiera, o al menos consultara con su mando superior. Más preguntas que respuestas, en un episodio que repercute fuera del país y de inmediato el Director de la DEA, Terrance Cole, repitiera: “hay funcionarios de alto nivel en México que trabajan con los cárteles”. Así las cosas valen las interrogantes: ¿se ensancha la distancia entre Sheinbaum y su antecesor? ¿Rocha Moya será juzgado en México? ¿La presidenta asume pleno control del Movimiento? Más palomitas, por favor.