Por Si Estaban Con El Pendiente / Quetzalli Carolina Vázquez
La Minatitleca Daniela Griego, presidenta municipal de Xalapa, no puede con la administración municipal.
El gobierno morenista se observa rebasado en todos los sentidos.
Y eso que asesores no le faltan.
De acuerdo con información difundida por el medio de comunicación E-Consulta, el Ayuntamiento llegó a tener 65 asesores.
La respuesta del gobierno municipal fue aclarar que no son 65, sino 59, porque seis ya fueron dados de baja.
¡Vaya defensa!
Y mientras Comunicación Social se ocupa de aclarar cuántos son, la basura se convierte en una bomba de tiempo.
Los expresidentes municipales Ricardo Ahued y Alberto Islas, le heredaron un tremendo problema a Daniela, quien
—tal vez por recomendación de sus asesores— decidió ocultar, resguardar, proteger o legalmente escrito: «reservar» toda la información relacionada con una obra.
Se trata de la construcción de la sexta celda del relleno sanitario de El Tronconal que
costó casi 90 millones de pesos y serviría para tirar los desechos de los municipios de Xalapa y Emiliano Zapata.
Pero el propio Ayuntamiento ha reconocido que no puede utilizarla como estaba previsto debido a inconsistencias en su ejecución, aunque se niega a informar con claridad cuáles son esas inconsistencias y optó por esconder los documentos.
Precisamente aquí es donde la historia se vuelve interesante…
La sexta celda fue aprobada durante el gobierno de Cuitláhuac García, cuando Juan Carlos Contreras Bautista estuvo al frente de la Secretaría de Medio Ambiente y Sergio Rodríguez Cortés encabezaba la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente, precisamente en una etapa en la que se realizaron inspecciones y clausuras de rellenos sanitarios en distintos puntos del estado.
En Xalapa, la autoridad ambiental urgió al Ayuntamiento encabezado entonces por Ricardo Ahued —hoy secretario de Gobierno— a construir la sexta celda; la estimación oficial era que tendría una vida útil de aproximadamente cuatro años.
Hoy la celda no funciona; lo que se sabe es que el problema principal deriva de la existencia de un nacimiento de agua que impediría que la basura secara y ocasionaría que los lixiviados —que son los jugos que saca la basura— terminaran ocasionando una severa contaminación alrededor del relleno sanitario.
La alcaldesa de Xalapa ha señalado que, aun si la celda pudiera utilizarse, tendría una vida útil de apenas un año.
Entonces: ¿Se equivocó la autoridad ambiental al calcular la vida útil de la obra? ¿Alguien tomó una decisión que terminó beneficiando económicamente a terceros?
Pensarlo no es descabellado, sobre todo ante los señalamientos que en su momento rodearon a Sergio Rodríguez por presuntas prácticas de extorsión contra empresas mediante procedimientos ambientales.
Pero una cosa son los señalamientos y otra los hechos probados; precisamente por eso se necesita el expediente completo de la hasta ahora inservible obra.
Sin embargo, el Ayuntamiento de Xalapa se niega a transparentar la información.
Y mientras la administración municipal reserva documentos, el relleno sanitario llegó a su máxima capacidad y urge decidir dónde depositar los desechos.
Las opciones que se analizan tampoco son tranquilizadoras: construir una séptima celda —con el riesgo de repetir la historia de la sexta— o trasladar la basura a Perote, donde existe oposición de habitantes que no quieren recibir los desechos de Xalapa.
Y así, mientras la ciudad se queda sin agua, circula entre baches, enfrenta semáforos inservibles, vive una creciente inseguridad y no encuentra una solución clara para la basura, el Ayuntamiento parece concentrado en aclarar cuántos asesores tiene.
59, 65… da lo mismo.
Con tantos asesores, lo mínimo que debería tener Xalapa es un gobierno que dé resultados.
Y en eso, hasta ahora, le están quedando mucho a deber a los xalapeños.
