¡Qué cosas! ¡Pero qué cosas! Cosas veredes, dijo el hidalgo Quijote de la Mancha a su fiel escudero Sancho Panza!
Acá, en algún lugar de México, de cuyo nombre no puedo acordarme, también han pasado tantas cosas, que, se me antoja repetir aquella insigne frase del Caballero de la Armadura “cosas veredes”
Y es que en la semana que recién terminó, la anterior próxima pasada, en el país, desde Tijuana hasta Chiapas, pasando por todas las rutas, ríos y cañadas, se ha visto de todo; pero de todo. ¡Y qué cosas, pero qué cosas!
En la capital del país, en el Senado de la República, donde se contaba con 85 senadores para aprobar una Reforma Judicial y para ello hacía falta un voto más, un veracruzano, ¡Sí!, un senador veracruzano, de la familia que, según ellos, no les temblaban nunca las manos, las piernas y mucho menos la voz; luego de mantener una lucha encarnizada con el Jefe del Ejecutivo, al que le mandaron epítetos y señalamientos así como amenazas, traicionando sus principios y engullendo sus propias palabras, tuvieron que dar su brazo a torcer e, inclinando la cerviz, dieron el voto que faltaba para que la Reforma Judicial fuera aprobada. Ahí se acabó y ahí quedó demostrado que no eran lo que tanto presumieron.
Obvio, en el Estado y en el mismo puerto de Veracruz, se escuchó el grito: “Migueles Yunes, la porra los saluda”
Acá en la aldea, llegó la noticia de que doña Claudia, la que a partir del 1 de octubre –ya nadamás faltan 15 días- será la mera mandamás en este país, ha anunciado un nuevo bloque de funcionarios que la habrán de acompañar durante su administración y, tristemente, nos hemos enterado de que los servicios profesionales de un gobernador “honesto, honrado, humilde, trabajador, al que el pueblo de Veracruz lo quiere mucho”, pues seguía sin aparecer en el listado de nombramientos de doña Claudia.
Y, qué cosa es eso de no aprovechar el talento, la capacidad y demás virtudes que concurren en un ingeniero mecánico electricista como para que se le esté desairando de tan fea manera. Sin duda que algún cargo de mayor importancia que hasta ahora ha designado la exjefa de Gobierno de la CDMX le tendrá preparado y listo para los días por venir. Por lo mientras, el gober bailarín, ni lo fuman ni lo pelan. Y ya se va.
El país está que arde. La inseguridad se huele en el ambiente. Las noticias que nos llegan de Sinaloa, nos refieren que los negocios de toda índole están bajando las cortinas ante la incertidumbre y “los jales” que se están dando entre “Los Chapitos” y “Los Mayos”. Huelga comentar que la afectación económica, social, política, cultural y demás renglones, se las está cargando el payaso, porque no hay quien ponga orden.
En Veracruz, no se cantan mal las rancheras y pese a que el encargado de mantenerla estabilidad en el Estado, dijo, ha dicho y sigue diciendo que “no vamos a permitir que se sigan cometiendo esas cosas –crímenes- eso era antes, hoy ya no, no es igual, eso es cosa del pasado” Sin embargo, a pesar de la rudeza con que el responsable de la seguridad en el estado ha actuado, (sic), los hechos en que enlutan hogares y trastocan la seguridad social, siguen ocurriendo, un día y al otro también.
En Chiapas, poblaciones enteras migrando hacia el vecino país, Guatemala; un alcalde electo secuestrado, grupos antagónicos dándose con toda la fuerza que le otorgan sus armas y una estela de sangre por todos lados, obligó a un alto jerarca de la iglesia católica a hacer un llamado a la concordia y a la pacificación del estado, incluyendo en su llamado al propio gobernador para que ya no esté cruzado de brazos y haga algo.
En Michoacán, la actividad económica que genera recursos y proviene de la cosecha de limón, se encuentra paralizada ante la incontenible ola de violencia y extorsiones por parte del crimen organizado, sin que autoridad alguna, Ejercito, Marina, Guardia Nacional, Policía Estatal, logren hacer algo para apaciguar el flagelo que afecta a miles de familias, entre productores, trabajadores, camioneros, etc.
Y, ¿qué cosa, pero qué cosa pasa en Morelos?
Bueno, en Morelos, una compañía llamada FEMSA Coca Cola, -¿si la dimensionan, verdad?- por la alta inseguridad, -nadamás secuestro de camiones repartidores, quema de unidades, lesiones a conductores y trabajadores, entre otras minucias, desde las más altos mandos de la empresa, se dictó la orden de suspender la distribución del refresco más popular del mundo y sus derivados.
¡Qué cosas, pero qué cosas, son las que están pasando en nuestro querido y valiente México!
¿Ah?, por cierto, por decisión unánime, pero el pasado 14 de los corrientes, ganó Saúl “El Canelo” Álvarez.
¡¡Viva México!!