Según la física y los que saben de dichas cuestiones, y de acuerdo el don Isaac Newton, quien dijo que “toda acción genera una reacción de igual intensidad, pero en sentido opuesto; es decir, siempre que un objeto ejerza una fuerza sobre otro, este último devolverá una fuerza de igual magnitud, pero en sentido contrario opuesto al primero”
Esa es la tercera Ley de don Isaac. Aunque, a nuestro parecer, siendo ésta una muy humilde opinión, parece ser que le faltó agregar que, en países como México, le produce “una repercusión”
Vamos por partes, como dijera don Jack.
Hace uno días, no se sabe si en El Paso, Texas o en Culiacán, Sinaloa, fueron detenidos unos singulares personajes, los cuales, al momento de su detención, de inmediato se convirtieron en noticia internacional. La noticia, pues, en cuestión de segundos, le dio la vuelta al mundo.
En este país, donde nada ocurre sin que el mero tatiasca sea el primero en enterarse, parece que se las pasaron de humo, porque –según ellos mismos- se enteraron de los hechos hasta el día siguiente o, cuando menos, diez horas después de ocurridos. Que para el caso es lo mismo.
Pero, ¿qué tiene que ver todo eso con la Tercera Ley de don Isaac?
Ah, bueno, que, a la acción, vino de inmediato una reacción. La reacción de “asombro”, de “estupor”, de “ni nos enteramos”, de “qué pasó allí”, etc.
Hasta ahí, aplica la Tercera Ley.
Ahora viene la repercusión.
La detención de los personajes, cuyos nombres no citaremos, toda vez que ya han sido del dominio público, ha generado, en México y también en EEUU una repercusión de dimensiones incalculables.
Siempre hemos dicho y se ha sabido que, cuando a los gringos les da por estornudar, a los mexicanos y gran parte de Latinoamérica nos da pulmonía.
Pues en el caso que nos ocupa, como dicen los señores diputados, la detención de los mexicanos, “haiga sido allá o acá” ha generado, aparte de las reacciones, severas repercusiones, toda vez que a más de un compatriota se le ha alterado el ritmo cardiaco, los niveles de azúcar, presión y colesterol. Algunos fueron a dar a terapia intensiva y otros más, prefirieron poner tierra de por miedo.
¿Por qué?
Las razones fueron y son sencillas. Las declaraciones de los detenidos, se dijo desde el principio, podrían “salpicar” a algunos de nuestros conspicuos personajes.
De inmediato, fueron solicitados amparos y las suspensiones necesarias por si se requirieran.
En el vecino país del norte, por la detención de los singulares personajes, los rumbos electorales, al parecer, causaron un tsunami en algún candidato, lo que cambia el panorama en el destino hacia la Casa Blanca.
A quince días de los hechos, en el país, cuando estamos en los umbrales del cambio de poderes y la instalación del Congreso de la Unión; y cuando en el país vecinos estamos a escasos dos meses y medio de la elección presidencial, la detención de los singulares personajes, va a traer más repercusiones.
Sin duda, acertada la Ley Tercera de don Isaac.