Mucho hemos insistido en el pésimo estado en que se encuentran las carreteras del estado de Veracruz.
En incontables ocasiones nos hemos ocupado, con conocimiento de causa, de lo destrozada en que están las vías de comunicación, tanto las federales, así como las municipales.
También hemos hecho llamados a las autoridades responsables, tanto de la SICT así como de la SIOP, pero los señores funcionarios, parecen tener orejas de pescado.
En días pasados, apareció una foto del estado en que se encuentra la carretera de Cardel-Nautla, la cual luce completamente llena de baches. Hasta ese dia, el responsable de lo que pasa en Veracruz, despertando de su letargo y de la idea de que Veracruz es Disneylandia, en conferencia mañanera, como las que hace su jefe, se atrevió a declarar que, al siguiente día, sin falta y sin excusa ni pretexto alguno, se iniciarían los trabajos para arreglar tan destruida carretera.
En este mismo medio, dimos a conocer que autoridades municipales de Alto Lucero, Ver., luego de esperar la llegada de personal y maquinaria de la Dependencia que arreglaría dicho tramo, prefirieron, con sus propios medios, empezar a tapar los miles de baches que tiene ese tramo carretero.
E igual se encuentran los tramos carreteros de Atzalan-Tlapacoyan; Potrero del Llano hasta Pánuco; la Santiago- Isla, la cual, por cierto, más de un aspirante a un cargo de elección popular ha ofrecido y prometido arreglar, “claro, si el voto de ustedes me lleva al puesto”
Y es que la falta de atención no tan solo se da y se ve en las destrozadas carreteras veracruzanas.
Los hospitales, aparte de no contar con el cuadro básico de medicamentos, muchos ni siquiera cuentan con electricidad, lo que termina siendo un verdadero suplicio para los enfermos y sus familiares.
En el sistema educativo, nadie ignora que en el territorio veracruzano aún existen escuelas que no cuentan con energía eléctrica, lo que obliga a maestros y a alumnos a tomar clases debajo de un árbol; escuelas que no tan solo no tienen una cancha donde las niñas y niños realicen una actividad física, sino que ni siquiera cuentan con pupitres y algunos edificios carecen de sanitarios.
El campo está abandonado. Los campesinos solo tienen de dos sopas: o se aguantan o se van a buscarle por otro lado. No hay de otra.
En el deporte, ante la falta de apoyos, los deportistas se ven en la necesidad de “botear” en las calles, en los restaurantes y cafés de las principales ciudades del estado, porque el área encargada, el Instituto Veracruzano del Deporte, “ni los ve ni los oye”
Está visto que las carreteras nos llevan a todos lados, y hoy por lo pronto, nos llevaron a hablar del estado en que se encuentran los hospitales, las escuelas y el deporte en la Entidad.
¡Qué lamentable!