La vida es de prioridades. Primero va el uno y luego el dos, nos decía un maestro en la escuela secundaria, aunque le rebatíamos que, en el 21, el uno se fregó.
Sí – nos decía- pero yo trato de hacerles entender que, en la vida, se deben de priorizar las cosas que se habrán o se tienen que hacer.
Y nos llenaba de ejemplos, los cuales contradecíamos con que el orden de los factores no altera el producto.
Pero el título del presente trabajo, hace referencia a las prioridades que se deben de manejar en las cuestiones políticas, de manera particular en una administración pública; esto es identificar los puntos que son urgentes para empezar a resolverlos. Esto es, -nos decía-, atacar un problema desde su raíz, pero con un enfoque claro de alcanzar soluciones viables.
Por ejemplo, hemos visto que la actual administración se encuentra en el dilema de si realiza nuevas carreteras o repara, aunque sea por encimita, las ya existentes, las cuales, dicho sea de paso, están hechas un verdadero asco.
En salud, las cosas no son nada diferentes. El dilema del nuevo gobierno es o se construyen nuevos y modernos hospitales, dotándolos de nuevos instrumentos, medicamentos y más personal o se realizan las reparaciones y adecuaciones en las instalaciones ya existentes, las cuales, también, dicho sea de paso, se están cayendo a pedazos. Aun vemos hospitales sobresaturados y enfermos esperando ser atendidos en una incómoda silla o acostados en una camilla instalada en los pasillos de dicho nosocomio. Ya de la falta de medicamentos, mejor ni hablamos.
En atención a la pobreza, no se sabe si es prioritario alfabetizar, proporcionar alimentos, capacitarlos en alguna actividad productiva, alejarlos de los vicios, o crear las condiciones para romper el ciclo vicioso que los mantiene en el atraso y la marginación desde hace décadas.
Para el campo, se desconoce cuál es la prioridad, enseñarles a los productores-campesinos nuevas técnicas de producción, dotarlos de herramientas de mayor tecnología, entregarles semillas mejoradas, pagarles precios adecuados por sus productos o, de plano, detener la terrible migración del campo hacía las ciudades y al país allende el Rio Bravo, dejando el campo, sus tierras, sus hogares y sus familias en el más completo abandono.
Por lo pronto, si el “Bachetón” es la solución para resolver el grave problema de los baches en las carreteras, “ahí les encargamos que si les queda un poco de AC-20, se lo traigan a la carretera Xalapa-Coatepec, la cual está con hoyos que provocan accidentes. Esa es una prioridad.
