El turismo, esa gran fábrica sin chimenea que genera dividendos, que produce empleos, también impuestos y que cambia la vida de los lugares, parece ser que, en Veracruz, desde hace mucho tiempo, se encuentra en terapia intensiva, casi al borde del colapso y de pasar a mejor vida.

Para nadie es un secreto que Veracruz, el estado que tiene más de 700 kilómetros de litoral, por extrañas razones no ha dejado de ser el estado de los “5 tuvos”

Veracruz, tuvo playas, ríos y lagunas sin contaminación; tuvo carreteras en buen estado; tuvo seguridad y tranquilidad en sus municipios; tuvo menos baches en sus ciudades; tuvo agentes y oficiales policiacos atentos y al servicio de los visitantes. Hoy, es todo lo contrario.

La falta de publicidad, el desarreglo de los principales sitios turísticos, los malos servicios, así como la nefasta presentación en sus cartas de menú, dan al traste con la atracción de turistas que se atreven a venir a tierras jarochas. Aquel que viene y es mal atendido u observa una carta de menú destrozada por el tiempo, es el mismo turista que se va expresando, “yo aquí no vuelvo a venir”

Los eventos que se realizan para atraer turistas, significan lo mismo que la luz de un relámpago, no alumbran más que un momento y las expectativas de que dichos eventos son promoventes para atraer a turistas de mayor peso y de más pesos, se queda en el intento y solo duran lo mismo que el destello del relámpago.

El anuncio de la llegada de grandes cruceros, los cuales “están llegando” a Veracruz desde hace mucho tiempo y no acaban de llegar, vuelve a surgir como una noticia esperanzadora, únicamente esperanzadora, porque la llegada de los nuevos navíos transportando a turistas de diversas partes del mundo, será ¡hasta el 2028!

En Veracruz, en la actual administración gubernamental, dos han sido los secretarios de turismo que han ocupado el cargo, la primera, una señora que no sabía donde quedaba El Tajín y, el segundo, un funcionario que, sin ser explorador, descubrió ¡las playas de Totutla!, las más visitadas cada año.

Así, con funcionarios que desconocen la geografía veracruzana, que tampoco saben dónde queda cada municipio turístico, que ignoran que la publicidad es importante para promover los sitios bellos con que cuenta la entidad; a ello, le sumamos malas carreteras, inseguridad, pésimos servicios, es obvio que estamos aniquilando o, mejor dicho, hemos aniquilado la gallina de los huevos de oro y, la llamada industria sin chimenea, de plano se encuentra en terapia intensiva.

La actual gobernadora, se encuentra aferrada a poner a Veracruz de moda. Hace falta que los funcionarios del actual gabinete, en particular los de turismo, se apliquen y hagan su trabajo.

La pregunta: ¿Conocerá el secretario del ramo el estado de Veracruz? ¿Sabrá algo de las fiestas titulares en los municipios? ¿Tendrá ya un programa de los principales festivales de la entidad?

Esperemos que sepa algo y, lo mejor, que haga su trabajo.