El pasado 5 de agosto del presente año, el ingenio San Pedro, enclavado en la cabecera municipal de Lerdo de Tejada, Ver., cerró sus puertas y anunció la liquidación de los trabajadores obreros. La factoría azucarera es propiedad del empresario Othón Porres Bueno.

La incertidumbre se apoderó de toda la región que circunda el ingenio, la que esta conformada por los municipios Salta Barranca, Ángel R. Cabada, Santiago Tuxtla, Tlacotalpan, Alvarado y el propio Lerdo de Tejada, donde se encuentra asentada la factoría.

Mil 500 familias afectadas en su economía primaria, 7 mil productores y toda una enorme actividad económica flotante, al despertar aquel 5 de agosto, hace ya dos meses, se encontraron con un destino incierto y lleno de complicaciones.

El cierre del ingenio San Pedro, por expresiones de los rumorólogos, estaba siendo anunciado desde meses atrás. Los oídos sordos de aquellos que les correspondía escuchar, hicieron caso omiso de ello y el cierre inminente cayó como un balde de agua fría.

El caso es que, luego del cierre y del anuncio de que los trabajadores obreros serían liquidados conforme a derecho, según un comunicado emitido por la empresa, y, pese de haber transcurrido ya más de 60 días, la incertidumbre persiste y la amenaza de que el San Pedro permanezca cerrado sin posibilidad de que zafre en la temporada 2026-2027.

Son 6 municipios, mil 500 familias de obreros, 7 mil productores más la economía informal que circunda también a dicha factoría, las que, a dos meses de haberse cerrado el ingenio, siguen esperando cuál será el desenlace final.

El problema principal es que, alrededor de esa factoría cerrada, también hay muchos votos que se van a perder en el ya cercano 2027.

¿Alguien está atendiendo esa problemática?