Fueron 28 los escogidos, 6 damas y 22 varones, los que se inscribieron para alcanzar la titularidad del Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz, luego de haberse emitido la convocatoria, expedida por la LXVII Legislatura del Estado.

A cada uno de los aspirantes, los fueron llamando, de a uno por uno, para hacerles una “rigurosa” evaluación y conocer su correspondiente capacidad, así como su nivel profesional para alcanzar el nombramiento.

Los legisladores integrantes de la Comisión Permanente de Vigilancia, tuvieron y debieron de haber evaluado bien a todos y a cada uno de los inscritos, resultando aprobado el mismo que se había mencionado en todos los medios periodísticos a nivel estatal: Eric Domínguez Vásquez, quien ocupará el cargo a partir del 2026 hasta el 2033.

Ahora bien, ¿cuál es la finalidad del Órgano de fiscalización superior de Veracruz?

Se sabe que el ORFIS es la institución autónoma encargada de auditar, supervisar y revisar el manejo de los recursos públicos y las cuentas públicas de los poderes del estado, los 212 ayuntamientos y los entes autónomos de Veracruz. Hasta ahí, todo está muy bien.

De la función es principales que realiza el ORFIS, tenemos que en la fiscalización superior audita la cuenta pública estatal y municipal para comprobar que el gasto e ingresos públicos se apliquen conforme a la ley y los fines autorizados.

En cuanto hace a la revisión de obras y acciones, el ORFIS es el encargado de vigilar la correcta ejecución de obras públicas y programas sociales financiados con erario público.

Los informes de resultados, son aquellos documentos que el citado órgano debe de elaborar y entregar al Congreso del Estado y el correspondiente informe general al Ejecutivo del Estado.

En la promoción de sanciones, es en donde el ORFIS, el mismo ente que durante 7 largos años manejó doña Delia González Cobos, termina convertido en un verdadero elefante blanco.

Veamos.

El ORFIS, en la promoción de sanciones, da seguimiento a las observaciones no solventadas y promueve acciones de responsabilidad administrativa o presenta denuncias penales ante la fiscalía en caso de detectar irregularidades o daño patrimonial.

Y si el ORFIS no es un elefante blanco, luego entonces qué pueden significar o que se debe de entender cuando, sin rubor y sin pena alguna, entrega al Congreso del estado el informe de resultados de la Cuenta pública 2025, donde destaca un presunto daño patrimonial estatal y municipal por ¡¡¡ 2 mil 749.6 millones de pesos!!!

Al dar a conocer un informe desglosado, donde señala qué municipio, cuanto es el dinero que tiene observado, quién es el alcalde, en qué y cuál rubro existe el presunto daño patrimonial; y, lo peor, no tener conocimiento de que exista o esté en curso alguna denuncia ante la autoridad correspondiente, luego entonces es de deducir que el Órgano Superior de Fiscalización de Veracruz, sin duda alguna, no es más que un verdadero elefante blanco.

Lo peor de la triste historia es que la auditora, doña delia González Cobos, ya se retiró, ya se fue a casa y el desaseo que dejó, tendrá que ser limpiado por el nuevo titular de esa institución.

¿logrará el nuevo auditor, corregir el rumbo en el ORFIS?