Por increíble e insólito que parezca, en Veracruz –único Estado-, ha vuelto a aparecer el sarampión.
México dejó de presentar y registrar casos de la enfermedad en el año 1995, pero logró la eliminación oficial endémica del virus en el año 2016.
Hoy que los hospitales veracruzanos no contaban con los insumos más indispensables para atender a la población enferma y que los medicamentos no aparecían por ningún lado, en el Centro de Cancerología, en Xalapa, dos menores perdían la vida infectados por el sarampión.
Y hay que anotar aquí la lapidaria frase del doctor Roberto Ramos Alor, hoy ya conocido como “El Doctor Muerte”, quien en una reunión con médicos, dijo: “si no tiene con qué operar, pues no opere” La expresión del galeno, le dio la vuelta al mundo.
La expresión y la desfachatez con que la dijo de la frase el doctor Ramos Alor, amén de su incapacidad para surtir de medicamentos todos los hospitales de asistencia pública en el estado, en otra parte del mundo, hubiera sido motivo y razón suficiente para mandarlo a la calle, no sin antes abrirle una Carpeta de Investigación y fincarle responsabilidad.
En Veracruz, el tema del doctor Roberto Ramos Alor, quien tiene el nombramiento de Director del IMSS-Bienestar, poco a poco se va diluyendo y las protestas, los señalamientos y reclamos de los trabajadores del sector salud, pronto irán a parar al cesto de la basura. En tanto el citado doctor, seguirá en su cargo cobrando sus quincenas de manera puntual, bajo el amparo de que “nos ayuda muchísimo”
La ineficacia del funcionario de la 4T al frente del IMSS-Bienestar, habrá de traer un costo político sin precedente en el 2027 y, peor aún, en el 2030.
¿Vale la pena pagar el precio político por la irresponsabilidad de un funcionario de la 4T?
Ya lo veremos.
