Libertad Bajo Palabra

Al parecer Octavio Romero, director del Infonavit, quiere bien custodiadas a sus delegadas estatales, particularmente a Anilú Íngram. Debe ser costumbre política, pues así la traía Osorio Chong cuando la tuvo de delegada de Sedesol en el gobierno de Peña Nieto

La tarde del jueves 1 de octubre todo mundo se sorprendió de la salida de Anilú Íngram de la delegación del Infonavit en Veracruz. Pero más sorprendió que la señora Íngram se apuntara como aspirante a una diputación federal por el distrito 12 de Veracruz. Ese distrito que comprende la zona centro del puerto, además de municipios cercanos como Boca del Río (en parte), Jamapa, Manlio Fabio Altamirano y Medellín. Vale mencionar que Rosa María Hernández Espejo fue diputada federal por el Distrito 12 de Veracruz en la LXVI Legislatura. Ahora Rosa María es alcaldesa del puerto de Veracruz. Vaya osadía de Anilú la de pretender ser diputada federal por un distrito en el que estuvo la persona a la que le quiso arrebatar a la mala la candidatura por la alcaldía del puerto de Veracruz.

Anilú le besó la mano a Claudia Sheinbaum, para ver si la presidenta le hacía el milagrito. Pero Claudia no es el único santo al que Anilú le reza, o le besa. Nos informan que hace algunos meses encontraron a la delegada del Infonavit en el aeropuerto, rodeada de 10 escoltas; ¡así como lo oye! ¡Diez escoltas! ¿Cómo para qué? Al parecer Octavio Romero, director del Infonavit, quiere bien custodiadas a sus delegadas estatales, particularmente a Anilú Íngram. Debe ser costumbre política, pues así la traía Osorio Chong cuando la tuvo de delegada de Sedesol en el gobierno de Peña Nieto. Dicen que no es que Anilú corra algún riesgo de ser secuestrada, antes bien, Octavio Romero quiere estar al tanto de quién  se le acerca a su “delegada”, con quién habla, a quién visita, con quién come. No sé por qué, pero pensando en estas precauciones me viene a la mente el relato de Elena Chávez en su libro El Rey del Cash: “Un día fui a esa oficina y la puerta estaba entreabierta. Entré y encontré a César y a Beatriz demasiado juntos, muy cerca del librero.

Más tarde le pregunté si así se llevaba con ella y me respondió que Beatriz era muy confianzuda, incluso me recordó las veces que la encontramos en el automóvil del entonces oficial mayor, Octavio Romero. Los encuentros de Beatriz con Romero ponían en duda si andaba con el amigo del jefe de gobierno o con el propio jefe de gobierno”. A ese Octavio Romero no se le va una. Se dice que Octavio Romero encargó a su amigo Adán Augusto que impulsara la carrera de su pupila. Pero que sólo impulse sus aspiraciones como diputada y que no se afane tanto como lo hizo con Andrea Chávez en Chihuahua. ¿Qué pensará Nahle de todo esto?