VERACRUZ .(México).- Elevado porcentaje de la población desconoce los términos y condiciones del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-mec).

 Algunos suponen que se trata de simple acuerdo sobre la fijación de precios del aguacate, el limón, jitomate, sandía y melón.

Otros opinan mejoras a remesas enviadas al país por trabajadores establecidos en los Estados Unidos y Canadá.

Lo anterior demuestra que la producción, dirección, conducción, guionistas y coordinación de cámaras de eso que llaman “Conferencia del Pueblo”, no explicaron a su nutrida audiencia el tema.

Y la falta de tacto político y orientación social, también alcanzó al senado, diputación federal, gobernadores, diputados locales, síndicos y regidores.

Para calentar el brazo, como dicen los amantes del rey de los deportes, las reformas aplicadas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, chocan con las reglas del tratado vigente.

Las nuevas normas atentan contra la propiedad privada, debilitan el derecho de amparo y aplastan los principios democráticos.

El airecillo socialista pone los pelos de punta a inversionistas nacionales y ahuyenta a empresarios del extranjero.

En los recientes tres meses aumentó en editoriales, artículos, columnas y mesas de análisis en medios de comunicación social impresos, radiales, televisivos y de internet, la oración “certeza jurídica”.

Las constantes reformas a la Constitución Política de México, desalientan la presencia de más de 300 industrias de los cinco continentes.

La revisión del T-MEC, no empezó del todo bien para el país azteca.

Ni modo.

Solo para tus ojos…

Cerramos el primer semestre del año con una deuda estimada en 20.5 billones de pesos, contraída con siete instituciones bancarias con sede en la ciudad de Washington. Y ¿la soberanía, ama?

(DR) Columna 33, 2021, México