- Que alguien le avise a Daniela Griego que la delincuencia sigue creciendo en Xalapa
- Junio, el mes de la Libertad de Expresión con tres agresiones a los periodistas
La solidaridad del gremio periodístico se hizo presente a los minutos de que se supo la noticia del robo que sufrió en su vivienda, el periodista y compañero, Edgar Hernández, premio nacional de periodismo y crítico de los gobiernos que no cumplen con su encomienda.
Podría ser una coincidencia que hayan ido los ladrones a su domicilio, como han ido a otros, pero dice el viejo refrán “Piensa mal y acertarás”.
Nadie puede acusar a nadie, tendrán que ser las autoridades de la Fiscalía General del Estado las que determinen las líneas de investigación y encontrar a los responsables de ese atraco, pero quedó claro que la reacción de muchos periodistas de todo el estado fue valiente y oportuna.
La madrugada del 11 de junio en la colonia Cazones del municipio de Poza Rica, asesinaron al periodista de Vanguardia Veracruz, Luis Ángel López Valdez, director de Reportaje Policiaco Veracruzano y subdelegado de la organización de auxilio Cruz Ámbar, en Poza Rica.
El 2 de junio en el municipio de Nanchital, fue secuestrada por hombres armados, la periodista Roxana Guzmán Ramírez, en un acto cruel, porque a pesar de que se encontraba en su domicilio, a golpes de marro derribaron la puerta para sacarla y hasta la fecha se desconoce su paradero.
El 7 de junio en el calendario se celebra el Día de la Libertad de Expresión, tema que fue abordado por algunas autoridades que trataron de cumplir con el protocolo, pero de dientes para afuera, porque ante estos ataques hacen mutis, voltean para otro lado y evitan opinar acerca de esta situación desgarradora.
Uno de los primeros respondientes ante la sociedad, entendemos que son los alcaldes, pero Daniela Griego, la alcaldesa de Xalapa, no ha dicho nada y este último suceso fue en la ciudad que gobierna, la ciudad que visitó la presidenta de la república, Claudia Sheinbaum, hace 8 días.
Cuando grupos de ciudadanos se han manifestado como guardias vecinales, ante tanta delincuencia, las autoridades tratan a toda costa de acallar esa presencia y desmienten esas versiones, pero al final del día no se pueden ver los resultados de las pesquisas de los encargados de impartir justicia.
Esos guardias vecinales no lo hacen de mala fe, sencillamente quieren ayudar a los policías y se han armado con palos, machetes y algunos con armas de fuego, lo cual no está contemplado en la ley, pero que la autoridad diga que es lo que recomienda, porque esto sigue creciendo y los expedientes y las averiguaciones se siguen acumulando.
Nuestra solidaridad con Edgar Hernández y con los otros compañeros que han sufrido este tipo de agresiones, nos queda claro que la frase antigua “La verdad no peca, pero incomoda”, sigue vigente.
Más claro ni el agua.
