Al más puro estilo del atarantado, quien cada vez que había un problema grave en el estado acudía al “¡Que se investigue!” apelando al olvido mediático, Rocío Nahle exigió al acusador de la diputada Dorheny García quien le entregaba las dos terceras partes de su salario, a presentar la denuncia ante la Fiscalía para terminar dando carpetazo al asunto.
Al remitirla a la Fiscalía General de Veracruz, que a su vez la remitió a una oficina microscópica “anticorrupción”, previsible que la burocracia cumpliera su papel de echar al cesto de la basura el reclamo.
No así para el acusado. Para el infidente todo el peso de la ley.

Para José Alberto Flores Hernández, quien el martes 11 de agosto acudió ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, tras la exigencia de Nahle, el hoy es un infierno.
Pasó de acusador a acusado.
La líder del Cartel de los Moches, la arrogante Dorheny, lo acusó de haberse robado una cámara fotográfica con un valor superior a los 80 mil pesos no sin antes desatar una campaña mediática en su contra, una escalada de agresiones, llamadas, twits y amenazas para él y su familia lo cual lo obligó a abandonar temporalmente Xalapa en lo que pasa la campaña de odio.

Ese es el estilo chairo.
El mismo que tras sus fechorías acuden al grito público de ¡Denuncien! para que cuando ello sucede desaten campañas de odio, destructivas e intimidantes.
Así fue durante el mandato del atarantado cuando el asesinato de periodistas, cuando se puso al descubierto un desfalco a la Secretaría de Salud por mil millones, cuando se le responsabilizó por el encubrimiento de asesinatos como el ocurrido en Totalco en enero de 2025 contra manifestantes.

Hoy, el caso de Dorheny solo fue un distractor mediático.
Tras la revelación del empleado quien cobraba 20 mil por su chamba para entregar 17 mil a la diputada, a Nahle se le hizo fácil esconder la magnitud del problema de los moches y otras rapacerías de localizadas diputadas de Morena, entre ellas Victoria Gutiérrez, la del nepotismo y café rumbo a Marte, Bertha Ahued y la millonaria boda en España y el traidor Pepín Ruiz artífice de la transa entre el corralón y los operativos federales.
Con afinado gancho mediático la gobernadora pretendió engañar aparentado además a través de sus chayoteros, que con lo de Dorheny García, cuyo papá es Atanasio García, su enemigo declarado, consumaba un desquite.
¡Puro cuento!
Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo