Los primeros cien días de las mujeres y hombres que despachan en los 211 palacios municipales del estado veracruzano se cumplieron en la nube rosa, lapso sopesado entre la estridencia, omisión y algunos destellos de trabajo.

La mayoría de los alcaldes y alcaldesas continúan en la vorágine —altamente perjudicial para los gobernados—de la llamada curva de aprendizaje, pese a que contaron con un ancho de banda de siete meses de enero a diciembre pasados, obligados en la teoría, en el ejercicio del arrastre del lápiz.

Les valió sorbete.

Total, ya embuchacada la victoria en los tribunales, solo la muerte —política o biológica—podría arrebatarles un paraíso terrenal en los próximos mil 360 días en los que se divide el cuatrienio restante.

El reino del dios presupuestal en la tierra, en beneficio pecuniario de los alcaldes y alcaldesas que vislumbraron a priori un cambio en sus niveles de ingreso.

Los primeros cien días que ya se fueron, pueden sintetizarse en el balance inicial, basado en la anécdota, el marketing en redes sociales y la estridencia, más que de resultados tangibles.

La mayoría de los alcaldes ha transitado estos primeros tres meses bajo un bajo perfil operativo, priorizando la visibilidad en TikTok y saludos rápidos, casi al galope —cuasi requisito obligatorio impuestos por los creadores de contenido para el reel de las redes sociales para exhibir a la alcaldesa, al presidente municipal como un personaje empático con la población— en colonias, mientras persisten problemas estructurales como la recolección de basura, el alumbrado público y la atención a emergencias ambientales.

En varios municipios gobernados por Morena se han registrado casos que contrastan con el discurso de austeridad y honestidad del movimiento. El alcalde de San Andrés Tuxtla, Rafael Fararoni, ha sido cuestionado por destinar recursos y atención a eventos personales de alto perfil como la compra de joyas y ropa de diseñador. De igual forma, la diputada morenista Dorheny García Cayetano ha sido señalada por portar un anillo de la marca Cartier valuado en alrededor de 35 mil pesos, lo que genera contradicciones con la narrativa oficial de modestia republicana.

La inacción fue evidente tras el derrame de petróleo que afectó aproximadamente 750 kilómetros del litoral veracruzano durante la Semana Santa. Pescadores, prestadores de servicios turísticos y habitantes de zonas costeras reportaron poca o nula respuesta inmediata de la mayoría de los alcaldes afectados, lo que agravó las quejas y el daño económico.

En los municipios más importantes, el patrón se repite: alcaldes y alcaldesas que corren de un lado a otro, graban videos breves y generan contenido para redes, pero con pocos avances visibles en obras, servicios públicos o solución de problemas cotidianos. Esta dinámica se ha convertido en un cliché del marketing político actual: mucha presencia, poco fondo.

Hay excepciones notables en el ejercicio, en las formas y los fondos del poder. En el puerto de Veracruz, la alcaldesa Rosa María Hernández Espejo (Morena) se ha distinguido por su presencia constante en las colonias.

Rosa María, inquieta desde siempre, impulsada por un humanismo que no abrazó con la llegada al poder de la cuatrote sino desde que era conductora de noticias, ha impulsado brigadas de descacharrización, limpieza de playas, recolección de basura y ha confrontado directamente a las empresas concesionadas del alumbrado público.

Su estilo, más de trabajo en campo que de comunicación pulida, ha sido reconocido incluso por sectores críticos y por la propia gobernadora Rocío Nahle García, quien en carrusel de entrevistas radiofónicas —en ejercicio práctico del comunicar es gobernar—ha dicho que apoyará a la alcaldesa en el rescate urgentísimo del centro histórico y en la instauración de un tren permanente de bacheo y pavimentación en una ciudad que sufre un atraso en infraestructura urbana medido en al menos dos cuatrienios hacia atrás, lapsos en los que se privilegió el saqueo criminal a la hacienda municipal.

En el balance a troche moche de estos primeros cien días, se destaca por mérito propio, Daniela Lili Hernández, presidenta del DIF municipal, quien también genera atención por su cercanía con la gente y se perfilaría como posible carta para una diputación local de no ser por el dique levantado por Morena respecto al combate al nepotismo, obstáculo ambiguo porque no se trata de un intento de herencia directa en la competición por la municipal sino el impulso social propio que siembra a la joven abogada en el camino por una candidatura a una diputación local.

Cuestión de interpretación partidista que colmaría la laguna en el concepto de nepotismo.

En Boca del Río, la alcaldesa panista María José Gamboa Torales ha optado por un tono más confrontacional. Ha anunciado operativos contra autos maceta y rodadas de motociclistas, utilizando un lenguaje directo que algunos ven como mano dura y otros como exceso de advertencias que pueden desgastar la empatía ciudadana.

«El estilo es el hombre» dijo alguna vez el naturalista francés Georges-Louis Leclerc, mejor conocido como el Conde de Buffon. Esta concepción arropa la personalidad y el proceder de la alcaldesa panista de Boca del Río. Significa que la forma en que una persona escribe, habla o actúa —su estilo— es la expresión máxima de su carácter, moralidad y singularidad, siendo imposible de robar o alterar.

Una impronta que divide la personalidad en dos vertientes: se le quiere o se le repele.

En la capital, Xalapa, la alcaldesa morenista Daniela Griego Ceballos ha tenido un arranque empedrado.

Algunas fuentes internas señalan problemas de presupuesto heredado del anterior gobierno que cerró el doctor Albertos Islas Reyes, escases presupuestaria que ha frenado el ritmo esperado en una de las ciudades más importantes del estado.

La gestión de Griego Ceballos aún no logra imprimir un sello claro, va de tumbo en tumbo, dirían en lenguaje alvaradeño.

En Coatzacoalcos, el alcalde Manuel Rosado avanza con cautela en un municipio golpeado por la inseguridad y alejado de los reflectores del poder central. El contexto político de fondo en estos primeros cien días no solo se evalúa por la gestión local, sino por la flema personal que engancha o separa las simpatías populares.

Los alcaldes y alcaldesas serán piezas clave en la selección de candidatos para las elecciones intermedias de 2027 (30 diputaciones locales y 19 federales). Como dice el aforismo político: un alcalde no te hace ganar, pero sí te puede hacer perder.

Por eso, desde Palacio de Gobierno se observa con atención el desempeño de cada uno.

En resumen, los primeros cien días dejan un saldo desigual: predominan la inacción, los excesos personales y el marketing superficial, con honrosas excepciones de trabajo de campo y cercanía real con la ciudadanía. El tiempo corre y los veracruzanos esperan que la estridencia abra paso a resultados concretos.

El tamiz de estos meses será recordado en 2027.

Ya pasaron más de cien días. Sólo faltan poco mas de mil 300 días en el ejercicio de gobierno.

Es hora de bajarse de la nube rosa.

El mandato es finito. La repulsa de la gente puede ser infinita.

… del mismo costal

Dice el refranero mexicano que «para alguien que madruga, uno de no duerme», en significancia que no importa qué tan diligente, astuto o previsor seas, siempre existirá alguien más dedicado, rápido o capaz que tú.

El aforismo popular resalta que, ante cualquier esfuerzo por obtener una ventaja, alguien más está haciendo un sacrificio mayor, indicando que nunca se debe subestimar la competencia o confiar en exceso.

Esto pasa en el Puerto de Veracruz, donde la encuestadora Integra Métricas toma el pulso e las colonias donde los electores elegirán una diputación federal y dos locales.

Las preguntas incluyen le percepción popular en temas como:

  1. Desempeño de la actual administración que encabeza Rosa María Hernández Espejo.
  2. Opinión de los regidores de Morena. (muchos hamaqueándose en los serenos privilegios del anonimato).
  3. Opinión de Pepín Ruíz, Anilú Ingram, Bertha Ahued
  4. Opinión de la Gobernadora Rocío Nahle García
  5. Opinión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo
  6. Por quién votarías en el 2030 para presidente o presidenta de la República.

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