Tal vez sea por el exceso de trabajo, por sus ocupaciones en atender el Covid-19 que ya lleva 10 mil muertes en Veracruz, por su preocupación en atender los señalamientos que a diario se le formulan, por lo que usted guste y mande, pero es más que evidente que el titular de Salud de Veracruz, el doctor Roberto Ramos  Alor, se ha olvidado por completo en atender otros temas que son inherentes a su responsabilidad. Nadie dice que no este bien que atienda lo relacionado con el coronavirus, pero ahí están los niños con cáncer quienes juntos con sus padres no se cansan – ni se cansarán- de demandar los medicamentos para sus tratamientos. Y qué decir del incremento de infectadas por VHS-SIDA, del aumento  de alcohol y tabaco en jóvenes; de aumento de menores embarazadas, etc. O sea, nos estamos refiriendo a que el oriundo de Coatzacoalcos y ahijado de doña Rocío Nahle, se ha olvidado por completo de atender y en su caso, implementar programas de difusión para disminuir los aterradores números que colocan a Veracruz en los primeros lugares de negatividad. ¿Y cuando los centros hospitalarios se están desplomando y, a la par, carecen de todo, dónde estará el doctor?

Cuando el aun alcalde de Coatzacoalcos Victor Manuel Carranza Rosaldo – otro ahijado de Rocio Nahle, se le ocurre salir a decir que ese municipio sureño es uno de los más seguros del país y que él, el alcalde, sale a caminar en las noches por el bulevar  antes conocido como el bar más grande de Coatza, de plano que no se midió en su desafortunada afirmación. Y es que, sin duda, a don Víctor, no añadió a su nunca pedida afirmación o declaración que su salida a dar “el rol” por el malecón, lo hace acompañado de una ventean de guaruras armados hasta los dientes, los que impiden que ni si quiera la brisa marina alcance la humanidad del munícipe. Lo que de hecho quiso hacer el alcalde, fue borrar de un plumazo que el municipio se encuentra incluido en los primeros lugares de inseguridad a nivel nacional y que existen evidencia de hechos en donde la intranquilidad es el pan nuestro de cada día en aquel petroquímico municipio.   Todos los amigos que tiene VMCR le dijeron: “órale, ni tú te la creíste”

Tal vez ya nadie recuerde que la actual secretaria de turismo del gobierno cuitlahuista, Xochilt Arbesú Lago, en una de esas pasadas que suele tener el cuerpo humano por el exceso en el consumo de comida chatarra, se le ocurrió externar que tenía una clara intención y aspiración por convertirse en alcaldesa de Minatitlán o, cuando menos, diputada local.  Doña Xochitl, quien en materia de turismo ha resultado ser toda una nulidad, no alcanzó boleto para contender por la añorada alcaldía y menos obtuvo palomazo para convertirse en legisladora. Y como andará de desorientada la señora secretaria de turismo que, aun cuando su jefe Cuitláhuac lanzó un decreto para evitar las aglomeraciones y así impedir la otra ola del Covid, doña Xochitl anda haciendo eventos disque para promover el turismo en plena pandemia y ante los evidentes brotes de coronavirus en Veracruz. Más allá de ello, el ridículo de hacer eventos con una línea de transporte en un punto de la Cuenca del Papaloapan, donde la citada línea camionera no tiene terminal. Repámpanos, en qué andará pensando la señora. En las bolsitas de los productos que consume dice claramente: el exceso en el consumo de este producto es nocivo para la salud.

Ahora sí, como se dice en el argot popular, el alcalde de Coatepec, Ver., Luis Enrique Fernández Peredo, va a concluir su administración: ¡a tambor batiente! ¡Sí! Y es que el munícipe, luego de tres años de estar dando tumos en una administración municipal que nunc a se le vio ni pies ni cabeza y menos mostró resultados  a favor de la sociedad coatepecana, ahora, ya para cerrar con broche de oro, se le ocurrió “arreglar el parque central María Enriqueta”, porque, ha dicho, “pretende embellecer ese pueblo mágico” Obvio es que la ciudadanía, a la que nunca le consulta nada don Luis Enrique, está que no sabe ya a dónde más mandar a su “exquisito y fino alcalde” Fernández Peredo, como alcalde, afirman los habitantes, salió bueno para el paseo, para turismo personal y siempre acompañado de sus más cercanos colaboradores, pero en dar resultados, pues nadamas no. Empezar a arreglar el parque ahorita, cuando le quedan escasos 6 meses para que se vaya a ver si ya puso la marrana, podría ser una de sus últimas torpezas como alcalde. Ahora sí,  ¡hágame el refravon cabor!

Por no estar atenta a lo que son sus funciones en el Tribual Superior de Justicia, a la actual presidenta Isabel Inés Romero Cruz, le siguen pasando bolas de humo sus propios subordinados, lo cual es una verdadera vergüenza. A la titular del TSJ, desde su llegada, abrupta y marcada por actos que aún están por resolverse en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y, muchos que ya resueltos no han sido acatados por la gente de doña Isabel Inés, se ha visto inmiscuida en claroscuros que, a estas alturas, ya le pesan demasiado. Por ejemplo: a la señora Presidenta del TSJ, nadie le advirtió, a tiempo, que en los Juzgados del Estado, muchos trabajadores se estaban infectando de la que podría llamarse ya la enfermedad del siglo, el coronavirus. Tan nadie le aviso, a tiempo, a la titular del poder Judicial, que nunca se tomaron las medidas pertinentes y preventivas para evitar una ola de contagios, lo que al final provocó que varios funcionarios perdieran la vida. Ante la incapacidad o ceguera por parte de doña Isabel Inés, los juzgados veracruzanos hoy son un foco de infección, lo que ha obligado, literalmente, a cerrarlos y suspender actividades. Pero, dijera el filósofo de Juárez: ¡Pero qué necesidad! ¡Qué otras perlas más nos habrá de obsequiar la señora presidenta del TSJ en los días por ven ir!