DE PENA AJENA … Hagan memoria amables lectoras y lectores e intenten recordar cuando fue la última vez que fueron invitados a una gran fiesta, donde los anfitriones se esmeraron por atenderlos bien, procurarles momentos agradables e inolvidables, pero que desafortunadamente, echó a perder un inoportuno invitado de honor que, por sus ocurrentes acciones y palabras, trastocó la festividad.
Seguramente eso ya lo vivieron en alguna ocasión, sintiendo pena ajena, lamentando que los anfitriones de la gran fiesta hubieran invertido tanto para que un espontáneo en su juicio, sin siquiera haber bebido una sola copa, les opacara la festividad.
Espontáneo y ocurrente personaje que logró unir a todos los invitados a esa gran fiesta, pero en su contra, tanto que, a una sola voz, coreando, le gritaban fuera, fuera, fuera, para que abandonara el lugar del gran festejo, mientras los anfitriones solo movían la cabeza lamentando no poder sumarse a los que exigían la salida del inoportuno y ocurrente invitado de honor.
Pues bien, amables lectoras y lectores, nosotros recién vivimos esa penosa y similar situación apenas el domingo pasado, en la ciudad de Xalapa, durante el evento de celebración del Día de la Libertad de Expresión organizado por el Club de Periodistas de México A.C, delegación Veracruz, que preside el caballeroso José Uriel Rosas Martínez.
Al espléndido evento celebrado en el Salón Olmeca, del Hotel Gamma, allá en la capital del estado de Veracruz, asistieron periodistas y comunicadores de gran parte de la entidad veracruzana a los que como a nosotros, les entregaron reconocimientos por su labor periodística.
Gran evento, gran anfitrión.
Entre los invitados de honor estuvieron Celeste Sáenz de Miera, secretaria general del Club de Periodistas en este país, así como Arturo Kemchs Dávila, quien ha sido presidente de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas y director del Museo de la Caricatura de la Ciudad de México, considerado como uno de los moneros más críticos de nuestros tiempos.
Otro de los invitados de honor fue Jenaro Villamil Rodríguez, presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, quien habló después de la espléndida intervención de la periodista Claudia Guerrero Martínez, del que luego les daremos cuenta, pues puso el dedo en la llaga, justo en el festejo con motivo del Día de la Libertad de Expresión.
¡OSO MIL! … Hasta allí la celebración y festejo estaba en pleno apogeo. Gratamente memorable, sin embargo, le dieron la palabra a Jenaro Villamil, quien desde que inició su intervención, trató de demostrar su superioridad y sabiduría, pidiendo incluso a la audiencia, en su mayoría conformada por periodistas de casi todo el estado de Veracruz, que levantaran la mano quien supiera de lo que él preguntaba, “sin pena”, dijo en varias ocasiones al ver que pocos alzaron sus brazos.
Con ese dejo de superioridad y olvidando que no era su evento, que él solo era un invitado de honor, pero convidado al fin, comenzó a dictar cátedra sobre la injerencia estadunidense en México a través de la CIA, el discurso oficial del gobierno de la república para en caso de ser necesario invalidar la elección federal del año entrante.
Sobre ese tema agarró vuelo el presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, quien creyendo que estaba en sus clases de la Escuela de Periodismo “Carlos Septién García”, alzó la voz para ordenar a la concurrencia, casi periodistas todos, que defendiéramos la soberanía y a la patria, olvidando que estaba en Veracruz, crisol nacional del México soberano.
El caballeroso José Uriel Rosas Martínez solo movía el mostacho como cuando se dice trágame tierra, pensamientos que fueron interrumpidos por gritos desde gayola, o sea desde atrás, con los que le decían mentiroso a Villamil Rodríguez, quien no paraba de hablar.
Cuando el periodista Armando Ortiz se hizo escuchar con sus “mentiroso” repetidos una y otra vez, la concurrencia lo secundó con sus “fuera, fuera, fuera” dedicados al invitado de honor que estaba echando a perder una memorable festividad.
En verdad amables lectoras y lectores, de pena ajena lo sucedido el domingo pasado en el salón Olmeca, del Hotel Gramma, donde se celebraba el Día de la Libertad de Expresión.
De pena ajena porque este año, uno de los invitados de honor echó a perder el festejo robándose las notas periodísticas de ese mismo día y las de los siguientes, pues se sigue hablando “del oso” que hizo al creer que había venido a una entidad de ignorantes y manipulables periodistas, en el que ni sus jefes han procurado la buena relación con los medios de comunicación, a los que, por el contrario, detestan por indomables.
Iluso, le llamamos a ese invitado de honor, por no poder expresar el término jarocho adecuado en este espacio, donde merecen nuestro respeto las y los amables lectores.
DÍGALO SIN MIEDO … Al correo electrónico guadalupehmar@gmail.com
