- Está colocada en el centro del campus de la Universidad de Xalapa
- Ejemplo de tenacidad y trabajo por alcanzar sus ideales: Saber para trascender.
La develación de la estatua del doctor Carlos García Méndez, Rector Perpetuus de la Universidad de Xalapa, fue una ceremonia muy emotiva, sensible y de grandes recuerdos, por los que tuvimos la oportunidad de conocerlo y conocer su obra.
La escultura, colocada en el centro del campus de esa universidad, que fue su sueño hecho realidad, se le observa con ese porte que fue habitual en él, vestido de traje con un libro en la mano.
Ese acto permitió la reunión de toda su familia, amigos y egresados que fueron sus alumnos o que recibieron el apoyo, la orientación y hoy son destacados hombres y mujeres ejecutivas del sector público o privado.
Fueron dos oradores los que se refirieron a su obra: sus hijos Erik y Carlos García Herrera.
El doctor Erik García Herrera, actual rector de la UX, destacó que cada estudiante que pase frente al doctor Carlos García Méndez recordará que esta Universidad nació del amor por el reconocimiento y del compromiso con la sociedad.
La escultura de tamaño normal, es obra de la artista Yuria Eldia Reyes Estrada, cuyo material es bronce con una leyenda que dice: “Un tributo al académico y hombre de familia, cuya dedicación y amor por el conocimiento dieron origen y vida a la Universidad de Xalapa”.
Al tomar la palabra el maestro Carlos García Herrera dijo que, su padre fue un hombre que comprendió que la educación es el único vehículo para transformar destinos y que dedicó gran parte de su vida, a generar oportunidades para quienes buscaban una mejor vida a través del conocimiento.
Agregó: Fue un hombre que creía en el trabajo, en la disciplina y en el esfuerzo como herramientas para alcanzar cualquier objetivo. Nunca creyó en los caminos fáciles, creía en la perseverancia, en la constancia y en la responsabilidad de dar siempre lo mejor de uno mismo.
Estuvo presente quien fuera su esposa, la doctora Isabel Soberano de la Cruz, sus hijos, nietos y muchos amigos que supieron de su grandeza, su condición académica y su alegría por la vida, porque también le gustaba entonar canciones, que en esa ceremonia seguimos escuchando con su estilo romántico.
Más claro ni el agua.
