El abandono es la acción de desatender, desamparar o dejar algo o a alguien sin protección.
¿Por qué me abandonáis?
Es el grito, clamor y expresión angustiante de varios de los más connotados morenistas que, a estas alturas, ya no sienten lo recio sino lo tupido.
Las reiteradas declaraciones de Mr. Trump, acerca de que las corporaciones de Estados Unidos van a venir con todo, tanto por los cabecillas de los grupos delincuenciales, así como por todos aquellos que, desde la cúpula más alta del poder en México, brindaron, brindan o están brindando protección, asesoría e, incluso, “les pasan corriente” de los operativos que se realizan en contra de “los chicos malos”
El asunto, nada menor, ha puesto y tiene en la mira a connotados políticos, la mayoría del partido Movimiento de Regeneración Nacional, mismos que hoy ya sienten el terrible abandono de parte de quien antaño les brindaba no tan solo protección, sino que los colmaba de alabanzas y eran enaltecidos hasta la cúspide de la idolatría.
El caso Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, de quien, ahora se sabe, tenía fuertes vínculos con la delincuencia organizada y era, presuntamente, el embajador plenipotenciario, amén de representante personal del señor de Macuspana, con los cabecillas de las organizaciones criminales, fue la chispa que hizo explotar un barril de pólvora que expuso de manera cruda y real a muchos políticos en la lista de los gringos que ya anunciaron que vendrán por ellos.
Hoy, políticos como Adán Augusto, Andy López, Gerardo Fernández, Américo Villarreal, Alfredo Ramírez, Alfonso Durazo y toda una larga lista de más gobernadores, más senadores y más diputados federales, así como otros funcionarios del actual gabinete están en la mira, los cuales hoy se sienten más abandonados y perdidos que un perrito en el periférico de la CDMX.
Los encumbrados morenistas, todos arropados, cobijados y bajo la protección del propietario de “La Chingada”, sienten, saben y entienden que el halo protector que les permitió escalar al sitio en que hoy se encuentran, ya no habrá de funcionar en los días por venir y, lamentablemente, la lista negra en que están anotados, ya sea por extradición oficial del Gobierno Mexicano o por intervención directa de los policías del Tío Sam, tendrán que comparecer ante el Departamento de Justicia de los EUA.
Los anotados en la lista negra, hoy claman, gritan y le dicen al hijo prodigo de Macuspana, cada uno por su cuenta:
¿Por qué me abandonáis?
