Quen pompó, quen pompó, quen pompó, yatecito quen pompó.
Un yatecito incendiado en El Estero de Boca del Río. Un morenista apareciendo como propietario.
Nombres y más nombres. Chicas afectadas por lesiones e internadas.
Un exfuncionario, saliendo a justificar lo que, al parecer, no tiene justificación.
Y la cancioncita que tanto sonara aquel legendario cantante tabasqueño de nombre Chico Ché, resuena en el ambiente y sube el volumen:
Quen pompó, quen pompó, quen pompó yatecito, quen pompó.
El funcionario, haciendo uso de las redes sociales, sale de manera inmediata a aclarar la situación del yate. “No es mío”, afirma.
– “Iba pasando por el lugar y vi el siniestro y sin pensarlo dos veces, acudí en auxilio de las personas que se encontraban en peligro”, dijo.
El extitular de la Secretaría de Educación de Veracruz, en el sexenio del cuitahuato, Zenyasen Roberto Escobar García, es quien aparece y se menciona como propietario del yatecito que llevaba por nombre Squalo.
Hace unos meses, al mismo personaje en mención, se le había vinculado con la propiedad de un rancho en la ciudad de Córdoba, con una cuadra de caballos finos. Ahora le aparece un yate.
Las preguntas brotan y surgen como hongos después de la lluvia:
¿De dónde salieron los recursos para que un bailarín exótico, elevado a una diputación local y posteriormente nominado secretario de educación, le alcanzara para comprar un ranchito y luego un yatecito?
Además, ya andaba queriendo poner un periódico en la región de Córdoba. Y según, se afirma, las propiedades del también conocido como “Tarzán Boy” podrían no cuadrar con el salario que obtuvo durante los seis años que estuvo como secretario de educación de Veracruz.
Vamos a ver, en el transcurso de la semana, en qué termina lo del yatecito incendiado en el Estero de Boca del Río.
Esos morenos, tan austeros, tan honestos, y tan mal que les caían los ricos, que Dios terminó castigándolos, haciéndolos uno de ellos.
Pero, por lo pronto, que se escuche la música de Chico Ché.
Quen pompó, quen pompó, quen pompó yatecito quen pompó.
