El final, ya está cerca, muy cerca. Cada día falta menos para que se acabe el sexenio. Las y los veracruzanos lo saben y esperan.
El final está cerca, sí, pero lejos, muy lejos quedaron los resultados. Los hechos y acciones que un día nos dijeron que se verían en el corto plazo.
Nunca, por ejemplo, se ha visto que la paz y la tranquilidad que añoraban y añoran los habitantes, haya llegado. Y, menos, que permanezca en los hogares de miles y miles de veracruzanos que ya no saben dónde esconderse.
También lejos, pero muy lejos, quedaron las promesas de que tendríamos carreteras de primer mundo y que transitar por los caminos de Veracruz, sería un paseo en Disney Word.
Más lejos aún, quedó el ofrecimiento de que Veracruz, un estado que lo tiene todo para ser una verdadera potencia alimentaria, se convertiría en el principal productor agropecuario del país. Y cerca, muy cerca, vemos un campo en deplorables condiciones y abandonado por los campesinos que emigran hacia otras latitudes para encontrar trabajo y obtener los recursos con los que puedan alimentar a sus familias.
Muy lejos también, está el apoyo para el deporte y los deportistas, quienes, para acudir a una justa deportiva, tienen que salir a las calles para “botear” ante el negado apoyo por parte de las autoridades, que se olvidaron por completo que el deporte enaltece y aleja a los jóvenes de las adicciones y malas acciones.
En el infinito y quizá más adelante, quedó la falta de solidaridad, de apoyo y de afecto a los padres que buscan a sus hijos. Nunca, el gobernante, tuvo el tiempo para expresar y atender las demandas de aquellas y aquellos que no han encontrado al familiar y cuyos esfuerzos han dedicado a no claudicar “hasta encontrarlos”
El final está cerca. Tan solo 46 días faltan para esta tragicomedia termine.
La esperanza, porque aún hay esperanzas, es que esos 46 días que faltan, no sean más negros, más oscuros que todo lo que ya ha pasado.
Esperemos…
