Señoras y señores, el hándicap político ha empezado y los jinetes montados en sus briosos corceles han salido a toda velocidad, sin esperar a que les terminaran de leer las reglas de la carrera.
Los avezados jinetes saben que la meta es nadamas para uno de ellos y el premio al primer lugar es una silla, única, de un solo tamaño y en la que cabe, solamente, el que llegue primero.
Las apuestas están a su máximo nivel. Las señales de que ya hay favorito, se escuchan en todo el hipódromo nacional y la efervescencia, como el calor que se siente a todas horas del día, continúa aumentando.
Los jinetes, expertos en carreras, saben que no pueden jalar la rienda para frenar lo que ya se ha iniciado, saben también que no pueden dejar de “varear” al cuaco en el que van montados y conocen perfectamente que en esta contienda no hay repetición ni empate que valga.
El “veedor”, al final de la disputa, ya no podrá solicitar “encuesta” para que el público bueno determine quién resultó ganador y tampoco podrá argumentar que, en el triunfo, participaron las mafias del pasado y que los “fifís” o los “conservadores” metieron la mano para desestabilizar y descarrilar la 4T.
Nada valdrá. El final será de película. Solo un jinete y su montura habrán de alcanzar la meta y obtener como premio la silla anunciada.
Señoras y señores, el hándicap político, sin duda, será la carrera del siglo.
…¡hagan sus apuestas!
Conste: Ya hay favorito.
