En este país llamado México, todo aumenta. Aumenta el precio de la tortilla, de la gasolina. También aumenta el huevo, el pan y todo lo que lleva la canasta básica, aumenta y sigue aumentando.

También aumenta el número de homicidios, el de feminicidios. Aumenta el número de personas desaparecidas. Aumenta el secuestro y los hechos delictivos, también aumentan.

La sequía suma más municipios afectados y con ello aumenta la falta del vital líquido en muchas regiones de Veracruz. Y, en sentido contrario, aumenta la indolencia de los responsables de atender el sector agropecuario y aumenta el número de cabezas de ganado que han muerto.

Aumenta el número de negocios que cierran sus puertas o que bajan sus cortinas, y con ello aumenta el desempleo. Aumenta la migración y la deserción escolar. Aumenta la intranquilidad, la zozobra y la desesperanza. Aumenta el vandalismo y también los hechos delictivos cometidos por jóvenes delincuentes.

Aumenta la protesta, la manifestación desesperada ya rebasó al gobierno indolente, el que responde con chistes y gracejadas, pero que no responde con seriedad al reclamo, al grito que ya retumba en todo México y se escucha en todo el mundo. Aumenta la desesperación de las madres que buscan a sus seres queridos y aumenta su ánimo y deseo de continua de manera infatigable en la búsqueda, más allá de la oposición y el valemadrismo de un gobierno que quiere ocultar los hechos de casos que son recurrentes.

Así, todo aumenta y seguirá aumentando. 

Aumentaran las excusas, las salidas de botepronto, la sonrisa mordaz de quien no acepta una realidad que ya afecta de manera generalizada.

Aumentará, también, la sinrazón y aumentarán, obviamente, las preguntas que no tendrán jamás una respuesta adecuada, sería y profesional.

Estamos por llegar a la primera mitad del tercer mes del 2023 y, es seguro, todo va a aumentar en la segunda mitad.

Al tiempo.