*Ni Dios, le cree

Por Sandra Peñaloza

Isabel Inés Romero Cruz, en el teatro del estado, dijo que rindió su informe de actividades, en realidad estaba disfrazando lo sucio y carroñero de su gestión, citando frases bíblicas, al más puro estilo de la mafia.

Nos recordó las ejecuciones, los pasajes clásicos de la obra de Mario Puzo, el Padrino, que se hizo película, en especial aquellas escenas donde el protagonista principal acudía a la iglesia mientras sus sicarios ejecutaban a quienes se les oponían.

En realidad, esta señora que de la nada salió a protagonizar quizá la etapa más funesta de la impartición de Justicia Veracruzana, debió pensar antes de invocar los pasajes bíblicos, que no debía usar a la divinidad para justificar su ignorancia, torpeza y por supuesto la ineptitud que la acompañan.

Najo su mando se esfumaron casi 600 millones de pesos que han provocado que la ya de por si tortuosa Justicia Veracruzana, sea el mejor ejemplo del elefante inamovible que tantas veces ha mencionado Andrés Manuel López Obrador, con la diferencia de que acá en la entidad jarocha, ese elefante reumático si se ha levantado, pero esta tan mal de la memoria como la propia presidente del TSJ, pues ambos lograron caminar, solo que hacia atrás.

Las mentiras de Isabel Inés Romero Cruz, señora que tiene tan alto el ego que se admira a sí misma, con su flaca memoria “se le olvido” que su obligación ante el vaciado de las arcas del Poder Judicial, su obligación era denunciar ante su comadre y cómplice, Verónica Hernández, los hechos para que se investigaran los ilícitos, que seguramente tiene uno o más responsables, pero no lo hizo, por una simple y sencilla razón, entre los hermanos del Ratón Miguelito, esta ella, salvo prueba en contrario como dirían los leguleyos.

La que no se anduvo con la fama y le dijo todas sus verdades a través de los medios de comunicación, fue la guerrera Concepción Flores Saviaga, quien ni tarda ni perezosa le sorrajó sus verdades, y de falsaria no la bajo.

La verdad es que Conchita solamente confirmo lo que se piensa de esta alvaradeña disfrazada de banderillense que en la presidencia del Tribunal ha sacado a flote todos sus traumas, que la sociedad veracruzana en general, viene pagando.

Se queja de los jueces que no cumplen sus caprichos pero consiente a sus símiles, los roedores que aparecen como jueces en los Diversos Distritos de Veracruz, así como secretarios y empleados de todos los niveles que no dan paso si la Ley del cajón no se les cumple.

Los ejemplos sobran.

Pero no hay que olvidar que en todo caso, su deseo de que le amplíen el mandato en la presidencia del Tribunal pese a estar rosando ya los 70 años difícilmente se le cumplirá.

Chabelita ya tiene fecha de caducidad.