El PRD se convirtió en zona de traidores y este hábito tiene repercusiones en su aceptación social. Los mexicanos empiezan a cavar la tumba de un partido de traidores, por decir lo menos. Sus funciones como partido político han sido muy limitadas en los últimos tres años, porque la herida de muerte se la dieron las elecciones del 2018. Ahí empezó la agonía que pronto terminará.
La descomposición de un partido sin más dirección que los oportunismos y la venta de candidaturas llevó a este proyecto, que nació sano, a deteriorarse con el paso del tiempo. La podredumbre de la cúpula perredista llegó al grado de tener en sus propios militantes a sus enemigos, a quienes atacó hasta abandonarlos a su suerte ante la violencia represiva de la justicia en diferentes estados de la república.
Por eso no es gratuito el hecho de que sea en Veracruz, donde se haya dado otro golpe a un partido en el que por desagracia todavía creían algunos militantes y en el que, a pesar de todo, confiaban algunos simpatizantes.
La bancada perredista del Congreso local en Veracruz desapareció porque las únicas dos representantes de ese partido, Perla Romero Y Lidia Mazhua Campos, se fueron a Morena, ambas diputadas plurinominales, es decir que nadie votó por ellas; sin embargo, el dirigente estatal de ese partido, Sergio Cadena Martínez dijo -con el oxígeno artificial- que el PRD está en su mejor momento.
En Veracruz es donde el PRD más ha mostrado sus entrañas, con la detención ilegal de Rogelio Franco Castán por un delito controvertido llamado ultrajes a la autoridad, también conocido como la “Ley Franco”.

El exdirigente estatal del PRD, exsecretario del Gobierno de Veracruz y excandidato a diputado federal, fue detenido la mañana del sábado 13 de marzo de 2021.
El apoyo que tuvo de los líderes de su partido para ser liberado fue muy relativo. Jesús Zambrano Grijalva, líder nacional perredista, se decía muy indignado, pero en términos reales no hacía nada por liberar a Rogelio Franco del injusto encierro. Zambrano hacía de las presiones sociales a favor del detenido un acto político en favor de sí mismo, dejando en segundo término la injusticia que vivía el preso de conciencia, a pesar de estar presente en marchas y mítines las hijas de Rogelio Franco.
“Rogelio corre peligro, y responsabilizo al gobernador Cuitláhuac García de cualquier cosa que le suceda a él y a sus hijas, al quedar indefensas como víctimas involuntarias de esta persecución política”, subrayó Jesús Zambrano.
Lo cierto es que el hecho de que Franco esté en la cárcel quiere decir que en nuestro país hay presos políticos, aunque el gobierno lo niegue desde diferentes espacios y tribunas.
La intención de la fiscalía General de Veracruz era desactivar la llegada de Franco Castán a la Cámara de Diputados, y lo logró, porque impidieron que estuviera presente a la hora de tomar protesta junto con los 11 diputados perredistas restantes, por encontrarse en la cárcel. No obstante, el 29 de agosto tomó juramento desde la cárcel ante el presidente de la Mesa de los Decanos, el priista Augusto Gómez Villanueva, pero otro perredista le tenía otra trampa puesta.
Rogelio Franco sigue preso en el penal de La Toma, en Amatlán de Los Reyes, Veracruz. El gran error en este caso fue no tomar en cuenta la vocación de traicionero que tienen algunos perredistas, porque su abogado defensor, Jesús Alberto Velázquez, también es su suplente en la Cámara de diputados, por lo que no tardó en ocupar su curul, con la complicidad del coordinador parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados, Luis Espinosa Cházaro, quien presionó para que Velázquez tomara el lugar de Franco.
Cuando Rogelio Franco era líder estatal del PRD en Veracruz, contribuyó a la formación de Velázquez como militante, como líder, como dirigente y como candidato. Franco se olvidó de que en el ADN de los perredistas desaseados está el gen de la traición.
Después de la detención de Franco Castán, levantaron, porque no puede llamarse detención dado el lujo de violencia con la que privaron de su libertad a otro perredista, esta vez se trató de Gregorio Gómez Martínez, candidato de ese partido a la presidencia municipal de Tihuatlán, quien ya había sido candidato a diputado federal y local de esa región. De nuevo fue aplicado el delito de ultrajes a la autoridad; otra vez el líder estatal, Sergio Cadena, se quejó de que el gobierno estatal y la Fiscalía se negaban a dar información sobre el motivo de la detención.

La alianza electoral que conformó con el PAN y el PRI también se diluye. Esos partidos rechazan al PRD y el PRD debe conformar su propia estrategia electoral por lo menos para el 5 de junio de 2022, cuando se renovarán seis gubernaturas. En Tamaulipas, por ejemplo, la cúpula del PRD anunció que irá solo con la candidatura de Elpidio Tovar de la Cruz, a quien no consideran hacerse los otros dos partidos para crear de nuevo la alianza electoral.
Las alianzas del PRD con la derecha, visibles u ocultas, fueron mermando las simpatías de la gente hacia ese grupo que ha perdido su registro en 15 estados de la república. En la Cámara de Diputados representa el 2.4 por ciento de los legisladores, con 12 diputados; y en el Senado no debería tener representación, pero una panista se ofreció amablemente a ser perredista para tener representación en el Senado, porque nada más cuentan con cuatro senadores, y para que un partido pueda tener representación en el Senado, deben ser por lo menos cinco.
El problema del PRD no es que deba refundarse, sino que debe ser una organización atractiva para la población, porque puede cambiar de nombre, de estatutos, de programa de acción, pero sin militancia ni simpatizantes no se logran votos.
PEGA Y CORRE. – El INE protestó por la reducción a su presupuesto para el próximo año, pero no son capaces de reducir los lujos con los que trabajan los consejeros electorales…
