Por: Zaynne Córdoba T.
POLITICOS AL DESNUDO
Esta no es la primera vez que la clínica del ISSSTE en Tuxpan, Veracruz, da de qué hablar, lamentablemente en los últimos años siempre es para mal debido al pésimo estado de las instalaciones, las fallas constantes en su infraestructura y la negligente atención de sus directivos.
Este viernes pacientes y personal médico que ahí labora fueron sorprendidos por una falla que, como todas, pudo haberse evitado.
Mientras en la clínica se realizaban las tareas cotidianas, crujidos provenientes del techo de la Unidad de hemodiálisis comenzaron a llamar la atención de quienes ahí se encontraban recibiendo tratamiento, seguidos de un estruendo y el desplome de una parte del techo que estuvo a punto de caer sobre una enfermera que se encontraba atendiendo a los pacientes de esta área, afortunadamente logró quitarse a tiempo y no resultar herida.
De manera inmediata se hizo del conocimiento de los hechos al director de la clínica, Oscar Joaquín Hernández Castillo, quien de forma déspota, prepotente y grosera refirió que ese no era problema suyo, negándose a recibir la queja o plantear alguna solución. Alegó que ese era un problema administrativo y, al ver que había personas grabando con sus teléfonos celulares lo acontecido, arremetió amenazando con que si continuaban grabando ni siquiera se tomaría la molestia de escucharlos.
Por su parte, la “encargada” de la subdirección de administración, María Cruz García Ramón, también reviró la bolita y se lavó las manos culpando al jefe de mantenimiento, señalándolo de tener conocimiento desde hace varios días de los daños en el techo. A su vez, y a manera casi de chiste, el jefe de mantenimiento se limitó a sonreír, levantar los hombros y decir frente a todos “¿pues yo qué iba a poder hacer?”
Son muchas las deficiencias y carencias en esta clínica, tanto como las quejas en contra del personal directivo.
Desde hace más de dos años quitaron el aire acondicionado, por lo que algunos médicos han tenido que comprar de su propia bolsa minisplits y cubrir los gastos de instalación de los mismos para poder ofrecer un trato digno a sus pacientes en los consultorios, también son recurrentes las fallas en el sistema eléctrico y de agua potable, así como en la limpieza, pero los directivos son cada vez más descarados en mostrar su falta de interés por la vida y la salud de los derechohabientes y del personal que ahí presta sus servicios.
Estas situaciones han llevado en el pasado a realizar diversas manifestaciones en contra del subdirector de dicha clínica, Daniel Vargas Santes, quien cuenta con un récord de quejas por su actitud prepotente y ofensiva desde su paso por la Jurisdicción Sanitaria Número II, motivo por el cual fue retirado de ahí y -extrañamente- premiado con el cargo que ejerce actualmente, incrementado dramáticamente su prepotencia; además de estar señalado como el responsable del desabasto de medicamentos a raíz de haberle adjudicado los contratos para el abastecimiento a farmacéuticas de dudosa procedencia, y con costos elevados, que no surten en tiempo y forma y tampoco manejan algunos de los medicamentos controlados que antes sí se surtían, por lo que no se rechaza la teoría de que exista algún tipo de corrupción de su parte en la asignación de dichos contratos.
Todas estas carencias, malos manejos y la nula actitud de servicio han ido en aumento desde la llegada a la dirección general de este instituto de Luis Antonio Ramírez Pineda, quien en últimas fechas sólo se ha dedicado a posar en fotografías junto a los lotes de vacunas que arriban al país, pero ni una sola vez ha visitado esta clínica de la zona norte de Veracruz para detectar sus carencias o necesidades básicas.
¿Hasta cuándo las autoridades federales y estatales seguirán colocando a personas ineficaces y sin la capacidad requerida en los cargos directivos de los hospitales? Estos personajes llegaron ahí solo para cobrar los jugosos sueldos que día con día demuestran no ser dignos de merecer; lo demás, para ellos, es lo de menos.
Así las cosas en el ISSSTE de Tuxpan.


