+CENTROS DE FORMACION TAMBIEN
+EL S.A.T. BRILLA POR SU AUSENCIA
POR KARLA GONZALEZ
Ligas, escuelas y clubes deportivos, son parte de un amplio número de sectores evasores de impuestos y que no resistirían el mínimo análisis de las autoridades hacendarias, en todos los niveles, que encontrarían aquí una verdadera manera de recaudar impuestos y evitar andar hostigando a personas de la tercera edad que sufren las de Caín para lograr colocar sus productos, muchas veces traídos de lugares inaccesibles y que en ocasiones al no venderlos de último momento se ven obligados a malbaratarlos para evitar el costoso traslado de regresarlos a su lugar de vecindad.
Basta ver como en los diferentes medios de comunicación, en las páginas virtuales, se anuncian eventos de todos los niveles y a grandes costos, de los que se entera uno cuando contacta en directo con los evasores de impuestos, perdón con los promotores deportivos.
Torneos de corte nacional, estatal y municipal, se han convertido tanto en una forma de lavar dinero como en la de permitir que verdaderos vividores lucren con el derecho humano, consagrado en la constitución, de garantizar el deporte.
Claro que en todo esto, tienen gran culpa la Conade y los diferentes institutos estatales del deporte de las entidades federativas, que poco se han preocupado por atender sus obligaciones y a los deportistas, en el caso específico de Veracruz.
El Gobierno está obligado a intervenir en una función que está a su cargo, como es el caso del deporte y garantizarlo a la sociedad. Las inscripciones, mensualidades, uniformes, viajes, son una inmensa fuente de ingresos y manejo oscuro de dinero que jamás es detectado y que ha enriquecido a muchos, donde curiosamente también, son las propias autoridades las que lucran con este tipo de servicios que como señalamos no tienen supervisión alguna, pero que son cobrados a precios de oro y con instructores que dejan mucho que desear, pues han provocado con su mal manejo , lesiones , algunas muy graves para los alumnos y alumnas “de sus escuelitas”.
Las más pobladas desde luego son las de futbol con el cuento de que los preparan para ser profesionales de ese deporte , aunque la mayoría terminan frustrados y hasta pagando por jugar, en una cadena interminable de explotación del }deportista y de incautos padres , que no dudan en pagar las cuotas, sobre todo cuando se han fijado como meta el día de mañana sean sus hijos quienes los mantengan con los jugosos sueldos “que seguramente van a ganar como profesionales”.
Engañados morirán, pues en un medio tan corrupto como lo es el deporte profesional, difícilmente pasaran sino se tiene dinero para pagar a corruptos visores promotores que canalice sus ansias hacia los campos de prueba, donde se encontraran a entrenadores que amplían sus ganancias con los porcentajes que tanto por contratos como por sueldos ganan con cada jugador al que le dan el visto bueno para ingresar al club; como se observa la transa en su pleno apogeo
