El Niño y la Niña, son los dos fenómenos que ya están causando preocupación en el planeta.
El Niño, es un fenómeno que alterará las temperaturas del Océano Pacífico y se cree que modificará el clima en todo el mundo, en el sur de Asia y diversas regiones de Centroamérica.
Se tiene estimado que a nivel global y particularmente en Sudamérica, el fenómeno de El Niño traiga intensas lluvias y provoque inundaciones en la costa del Pacífico de Sudamérica; generará sequías severas e intensas olas de calor en Australia, el sur de Asia y diversas regiones de Centroamérica.
En México, tendremos veranos más secos y cálidos, con probabilidades de severas sequías; inviernos con mayor humedad y fríos hacia la zona norte y noreste, y una mayor actividad ciclónica en el Pacífico.
Por su parte, el fenómeno conocido como La Niña, se prevé que las aguas del pacifico ecuatorial se enfríen por debajo de lo normal y los vientos se fortalezcan, de tal manera que se tengan sequías en la región del Pacífico sudamericano; lluvias excesivas, inundaciones y desbordamientos en Oceanía, el sudeste asiático y norte de Sudamérica.
Las noticias de los efectos de La Niña para México, serán de inviernos más extremosos trayendo por consecuencia fríos más intensos; una temporada de huracanes más activa el en Atlántico, el Caribe y el Golfo de México y mayores riesgos de incendios forestales.
Los grupos científicos de todo el mundo, de acuerdo con publicaciones especializadas se encuentran atentos y escudriñando paso a paso, minuto a minuto de los avances de ambos fenómenos.
En México, hay que ver y analizar hasta dónde se encuentran preparadas las autoridades de los tres niveles de gobierno, de manera particular responsables de Protección Civil, toda vez que en muchos de los municipios las alcaldesas y los alcaldes nombran, designan y colocan en el cargo a un familiar, pariente, amigo o compadre, sin que tengan la más mínima preparación para atender una emergencia, sea provocada por El Niño o La Niña.
Con la naturaleza no se juega y ya se ha comprobado que los fenómenos meteorológicos no tienen palabra de honor y sus efectos siempre son devastadores, dejando a su paso una estela de muerte, dolor y pérdidas económicas muy altas.
Veracruz, el estado mexicano que cuenta con 700 kilómetros de litoral, ha sido azotado por diversos fenómenos y los resultados perviven en la mente de cada veracruzano que ha perdido familiares, sus bienes y sembradíos.
Será bueno saber si las autoridades y los que son directamente responsables de la Protección Civil en los 212 municipios, ya se encuentran debidamente preparados y organizados para atender con prontitud, eficacia y responsabilidad la llegada de El Niño y de La Niña.
Porque, El Niño y La Niña… serán un par de “chamacos” traviesos.
