El estado dejo de hacer su trabajo.

Ellas, las madres de los desaparecidos, por naturaleza humana y sin mediar pretexto ni peligro, se abocaron de lleno a labores de búsqueda de sus familiares.

Al estado le valió , y le ha valido, madre este tema.

Es por demás destacar el grado de peligrosidad que corren las progenitoras al realizar estas tareas.

Tal parece que la responsabilidad ha recaido en ellas dejándolas solas, expuestas y en completo riesgo.

Con la esperanza de encontrar a sus familiares recorren lugares por demás peligrosos, siempre llevando a cuestas una tarea que le toca realizar al estado, ese estado que ha caído en la apatía y el valemadrismo.

Sufriendo las consecuencias de funcionarios irresponsables, esos que actuan con total impunidad sabedores que no pasará nada, las madres trabajan de tiempo completo, con el sol a plomo y sin mayor protección que una oración y la esperanza de encontrar a su familiar.

Con una fortaleza admirable a diario salen con rusticas herramientas y ropa adecuada para la búsqueda, su liderazgo no tiene cuestionamiento cómo tampoco reconocimiento por parte del estado. Reiteramos, al gobierno le vale madre ese tema.

Así de sencillo.

Aun cuando organizaciones internacionales de derechos humanos le han extendido al gobierno de México sendas recomendaciones al respecto, las madres buscadoras no encuentran eco, no obtienen respuesta favorable alguna, pero si en cambio sufren represión y hostigamiento.

Gobiernos van y los gobiernos vendrán y ellas, seguramente, seguirán trabajando con esperanza, ahínco y entrega en la búsqueda de sus desaparecidos.

De las investigaciones por parte del estado no vale la pena comentar al respecto, las carpetas están perdidas, las pruebas han sido extraviadas y los servidores públicos encargados del tema son apáticos.

El solapamiento del gobierno es admirable, como también es sorprendente la impunidad de las partes encargadas de resolver.

El gobierno las ha traicionado, les ha robado y les ha mentido.

Que escasa progenitora.

Provecho.