Libertad Bajo Palabra
¿Cómo una gobernadora puede convertirse en cómplice de uno de sus funcionarios? Cuando permite que éste siga cometiendo errores en su administración, errores en los que va implicado el dolor, la salud y la vida de los veracruzanos. Roberto Ramos Alor coordina IMSS-Bienestar en Veracruz: hospitales y clínicas del modelo federal. Rocío Nahle no lo nombra en solitario, pero es la jefa política del estado, se reúne con él, pone a la secretaria de Salud, Mariela Hernández, a trabajar a su lado. Rocío Nahle ha reconocido en público el desabasto que viven muchos hospitales en el estado. Pero el problema no es sólo el desabasto, sino la torpe manera como Ramos Alor ha lidiado con el problema.
A eso agregue la respuesta que ha tenido el funcionario ante las demandas de los médicos: «Si no quiere operar, no opere»; pero eso sí, aténgase a las consecuencias. Por ello, por esa actitud de negligencia criminal, es que el personal médico y miles de veracruzanos, piden la salida de Ramos Alor de IMSS-Bienestar. ¿Cuál es la respuesta de la gobernadora?: «Ramos Alor me ha ayudado mucho».
Señora, aquí no se trata de que Ramos Alor la esté ayudando mucho a usted, aquí de lo que se trata es que Ramos Alor ayude a miles de veracruzanos. Además de ese escupitajo en la cara de los veracruzanos, Rocío Nahle se atrevió, con esa infamia que la caracteriza, a deslegitimar la marcha del personal médico. Al permitir que Ramos Alor siga en el cargo, Rocío Nahle es corresponsable de la ineptitud y de la negligencia criminal de ese a quien han llamado el “doctor muerte”.
