El morenito de la cuenca, así con cariño, porque ahora resulta que tiene la piel muy delicada, sigue empecinado en su proyecto (personal) de transformación.
No le baja a su actividad electoral.
Valiéndole madre todo, hasta la recomendación del López de palacio nacional, continúa con sus paseos por la entidad veracruzana bajo el pretexto de caminar como secretario gobierno, cuándo en realidad todo mundo sabe, hasta el propio hijo de Atanasio, que no es otra cosa que actividad proselitista.
A decir de sus allegados, al número dos en el organigrama estatal no le asustan «esas fotitos» donde aparecen los «Cuatro Fantásticos» con la zacatecana Rocío Nahle García. Esos son temas sin importancia, en otras palabras le vale madre. Y sí, tienen razón aquellos que expresan esas frases ya que el encargado de la política interna en la entidad más que ayudar al hijo de Atanasio, en la delicada tarea de mantener al estado en calma, desde el inicio de la actual administración estatal se ha empecinado en bloquearlo, en hacerle más difícil la responsabilidad adquirida en las urnas.
La ambición de poder lo llevó a límites insospechables a grado tal que la red de incondicionales ocupando puestos claves dentro de la administración estatal es toda una realidad. Sus malquerientes lo han señalado de ser «el vicegobernador» y todo gracias a la tibieza del hijo de Atanasio.
En la historia de Veracruz nunca se había dado que el secretario de gobierno hiciera lo que se le dé su regalada gana. Nunca.
Quizá tenga que haber una tercera llamada del Lopez, de Macuspana para que el cuenqueño medio haga caso, porque al hijo de Atanasio lo ignora totalmente. Esa ha sido siempre la realidad.
Esta es la nueva forma de hacer política en la 4T.
Y no se sorprenda amable lector si el próximo gobernador de Veracruz sea un segundo negrito de la cuenca. El primero es de Nopaltepec, a quien, según se dice, tienen en una cama criogénica y el segundo es de Otatitlán. Resultó milagroso el Cristo Negro.
Por cierto, el comediante ese, metido a político, un tal Esteban Ramírez Zepeta, ese que presume ser dirigente, más no líder, estatal de MORENA, con tibieza, por no decir con miedo, hace un llamado a la cordura al morenito de la cuenca. Que iluso vino a resultar el arlequín, si no peló al tabasqueño usted cree que le hará caso al inverbe dirigentillo.
Por favor.
Provecho.