Dr. Rafael Vela Martínez
Consejero Universitario Maestro de la Universidad Veracruzana

Tema: Exclusión de consejeras y consejeros del CUG: un hecho grave contra la legalidad y la representación universitaria

Pregunta 1.

Doctor, ¿qué sucedió hoy en el Consejo Universitario General de la Universidad Veracruzana?

Lo que ocurrió hoy no tiene precedentes recientes en la vida institucional de la Universidad Veracruzana. A mí y a 23 consejeras y consejeros universitarios —académicos y estudiantes— se nos impidió el acceso al Consejo Universitario General, bajo el argumento de un retraso mínimo respecto del margen de tolerancia de 15 minutos.

Este retraso fue consecuencia directa de un mortal accidente automovilístico ocurrido en el boulevard Xalapa–Banderilla, que bloqueó la vialidad e impidió el arribo oportuno de quienes vivimos hacia el norte de la ciudad. Fue un hecho fortuito, público y plenamente verificable.

Pregunta 2.

¿Quiénes fueron las personas excluidas del Consejo?

Es muy importante subrayarlo, porque aquí no se excluyó a una persona, se excluyó a comunidades enteras. Entre quienes no se nos permitió el acceso se encuentran:

  • Consejeras y consejeros alumnos de las facultades de Pedagogía, Antropología y Biología, entre otras;
  • Consejeras maestras del Instituto de Ciencias de la Salud y del Instituto de Investigaciones Biomédicas;
  • Así como académicas, académicos y estudiantes de diversas regiones y áreas del conocimiento de la Universidad Veracruzana.

Esto significa que voces estudiantiles, científicas, pedagógicas y de la salud fueron deliberadamente silenciadas en una de las sesiones más importantes del Consejo Universitario General.

Pregunta 3.

¿Este tipo de decisiones se han tomado antes en otros CUG?

No. En anteriores sesiones del Consejo Universitario General, cuando se han presentado imponderables similares —manifestaciones, bloqueos viales, accidentes—, las autoridades han privilegiado la inclusión, ampliando el periodo de tolerancia incluso más allá de 30 minutos.

Hoy ocurrió exactamente lo contrario: se optó por una interpretación rígida, selectiva y excluyente, que fractura el principio de representación plena que debe regir al máximo órgano colegiado de la Universidad Veracruzana.

Pregunta 4.

¿Qué hicieron ustedes ante la negativa de acceso?

Solicitamos formalmente que se informara al pleno del Consejo la causa real del retraso y que se nos permitiera ingresar para ejercer el mandato conferido por nuestras comunidades académicas y estudiantiles.

Insistimos en que nadie puede ser excluido arbitrariamente del Consejo Universitario General, y menos aun cuando se discuten decisiones que afectan directamente la legalidad, la gobernabilidad y el futuro de la Universidad Veracruzana.

Pregunta 5.

Se ha hablado de un ambiente inusual de seguridad. ¿Qué observó usted?

El acceso al anexo de la Sala Tlaqná, donde se llevó a cabo el CUG, estuvo resguardado por personas identificadas como guaruras o personal de seguridad privada, algo atípico y alarmante en un órgano universitario que debería caracterizarse por la apertura y la deliberación.

El impedir mi acceso, bajo esas condiciones, fue un acto claramente provocativo, que parecía orientado a generar una reacción emocional para luego desacreditar públicamente a quien ha optado por la vía legal e institucional para defender la normatividad universitaria.

Pregunta 6.

¿Por qué considera que esta acción pudo estar dirigida particularmente hacia usted?

Porque el contexto es claro. Soy aspirante a la Rectoría de la Universidad Veracruzana y he impugnado jurídicamente la prórroga otorgada al actual Rector, mediante una demanda de amparo interpuesta ante el Poder Judicial de la Federación.

Además, este mismo lunes fue publicado en múltiples medios de comunicación un artículo de mi autoría, dirigido a las y los consejeros universitarios, en el que sostengo, con fundamento jurídico, que no existe disposición normativa que permita una prórroga discrecional del mandato rectoral.

Pregunta 7.

¿Qué estaba en juego en este Consejo Universitario General?

Estaba en juego el respeto a la ley dentro de la Universidad Veracruzana. La Ley de Autonomía, la Ley Orgánica y el Estatuto General establecen con precisión:

  • Que el cargo de Rector o Rectora tiene duración determinada;
  • Que su designación y relevo deben sujetarse a procedimientos expresos;
  • Que no existe fundamento normativo para prórrogas automáticas, extraordinarias o discrecionales.

Cuando estos principios se ponen en duda, el Consejo Universitario General tiene la obligación legal y moral de intervenir.

Pregunta 8.

¿Qué propuestas se han planteado desde el ámbito universitario?

Diversos consejeros han señalado públicamente que el Consejo Universitario General debe asumir su responsabilidad histórica, lo que implica:

  1. Invalidar la prórroga otorgada al actual Rector, por carecer de sustento normativo;
  2. Iniciar el relevo de las y los integrantes de la Junta de Gobierno, para restablecer la confianza institucional;
  3. Nombrar una Rectora o un Rector interino, con mandato claro y acotado;
  4. Convocar de inmediato al proceso de relevo rectoral, conforme a la normatividad universitaria vigente.

Excluir consejeras y consejeros en este contexto deslegitima cualquier decisión que se adopte.

Pregunta 9.

¿Cómo interpreta usted lo ocurrido hoy?

La exclusión de 23 consejeras y consejeros universitarios, provenientes de facultades, institutos y áreas estratégicas, no es un error administrativo, es una decisión política con efectos jurídicos.

Cuando se silencia a estudiantes de Pedagogía, Antropología y Biología, o a investigadoras del área de la salud y las ciencias biomédicas, por mencionar algunos de los Consejeros Universitarios que no se les dejo acceder al CUG, se silencia a la Universidad misma.

Pregunta 10.

¿Qué mensaje envía a la comunidad universitaria y a la opinión pública?

Que la Universidad Veracruzana no puede ni debe gobernarse con candados, exclusiones ni guardias privadas. La autonomía universitaria se defiende con legalidad, deliberación abierta y respeto a la pluralidad, no con control ni intimidación.

La historia universitaria recordará este momento. Y también recordará quiénes optaron por cerrar la puerta y quiénes insistimos en abrirla para defender la ley, la dignidad y el futuro de la Universidad Veracruzana.