Ya vienen las elecciones municipales en Veracruz. Ya han aparecido los primeros nombres en cada municipio de quienes buscan dirigir los destinos de sus respectivos lugares de residencia o de nacimiento.
Sorprende la cantidad de aspirantes. Asombra que, en el municipio más pequeño, existan hasta 30 participantes deseando obtener la nominación para lanzarse a la contienda y buscar los votos que les permitan ocupar la silla principal de su respectiva cabecera municipal.
Pero, más allá de los méritos, cualidades y derechos que cada uno de los aspirantes logren poner sobre la mesa de sus respectivos dirigentes; incluso, más allá del enorme curriculum, trabajo partidista y recomendaciones que antepongan para ser merecedores de la consabida designación, habrán de ser tomados en cuenta factores que no se encontrarán señalados o escritos en la convocatoria.
Por ejemplo, es evidente que la falta de liderazgos en los partidos que habrán de participar en la contienda municipal, será uno de los tantos factores que inclinen la balanza hacia tal o cual aspirante, hombre o mujer.
Ahí, la designación de hombre o mujer, la lucha de género, será otro de los factores que va a generar controversia y que también será lo que va a decidir el rumbo de la candidatura.
La imposición de la esposa o el esposo, el familiar ascender o descendente, pasando por encima de sus respectivas dirigencias, habrá de ser otro de los factores que se observarán en la búsqueda de la ansiada candidatura a la alcaldía en cada uno de los 212 municipios en Veracruz.
La participación y/o conversión de los chapulines, van a jugar un papel preponderante en cada uno de los partidos políticos, toda vez que, al no obtener la nominación, de inmediato habrán de saltar al trampolín que les garantice la participación y, quizá, el triunfo.
El factor tiempo, ese que no se detiene, junto con el reloj político, sigue avanzando y el hándicap por las municipales ya se encuentra en plena efervescencia.
Las preguntas surgen espontáneas:
¿Habrá disciplina?
¿Habrá respeto a las dirigencias?
¿Habrá línea?
¿Se respetará la equidad de género?
Enero ya se acaba. Junio está a la vuelta de la esquina.