Se acaba el 2025. Le quedan, a partir de hoy, 16 días que se irán, sin duda alguna, como agua entre los dedos. Y de igual forma, también se acaba el período administrativo en 212 municipalidades que conforman la geografía política de Veracruz.
Al concluir el 2025, 212 alcaldes habrán de entregar la estafeta a igual número de presidentes electos, excepto, claro está, en aquellos que se tengan que realizar nuevos comicios, como en Jaltipan, donde el Tribunal Electoral determinó que se tienen que llevar a cabo nuevas elecciones.
El detalle, es que existe una gran incertidumbre por y para saber qué alcaldesas y alcaldes, de los salientes 212, habrán de ser beneficiados con la bendición del perdón. ¡Sí, esa bendición que les permitirá irse a disfrutar con tranquilidad y en santa paz, el haber servido a sus respectivos municipios durante cuatro largos años!
Saber quiénes serán los que salgan airosos y en hombros de la población, recibiendo el reconocimiento popular que les permita seguir viviendo con la tranquilidad que les dará el haber servido con pasión, entrega y dedicación a sus gobernados.
Pero, -el clásico, pero de siempre- también se habrá de saber y conocer quiénes serán las y los alcaldes que van a recibir, no reconocimientos, sino unos documentos conocidos como citatorios que les habrán de entregar en sus domicilios particulares para que pasen a aclarar lo que hayan dejado pendiente por atender.
El órgano de Fiscalización Superior, la Auditoría Superior de la Federación, la Contraloría General del Estado, el Congreso de la Unión y la LXVII Legislatura de Veracruz, serán los encargados de revisar de manera rigurosa lo que los munícipes salientes estén entregando y el estado en que dejan sus respectivas administraciones.
No va a faltar que las y los alcaldes entrantes, por las razones que usted, lectora, lector, guste y mande, al revisar los números de lo que les entreguen, se encuentren, detecten u observen que lo entregado no corresponde con la realidad.
Por ejemplo, y como dijeran los clásicos de la aldea, esto es un “supon”; supongamos que al revisar la lista de lo que se entrega, se note que las cuotas del pago al Instituto Mexicano del Seguro Social, no fueron enteradas y el ente asegurador, en uso que le confiere la Ley, ejerza lo que la propia ley le mandata.
Y, obviamente, tampoco será extraño que las y los alcaldes entrantes, al abrir la puerta de su respectivo palacio municipal, se encuentren tirado en el piso, el recibo de la Comisión Federal de Electricidad y al accionar el interruptor, comprueben que no hay energía, porque al anterior administrador municipal se le olvido, se le pasó o, se le dio la regalada gana de no pagar la luz, valiéndole un soberano cacahuate dejar sin el indispensable servicio al mismísimo palacio municipal.
Y, tampoco nos queremos maginar lo que pasará si las y los alcaldes que tomarán posesión del cargo en los primeros minutos del 2026, empiezan a investigar dónde están las obras que dijeron haber realizado y que por más que sean buscadas, no se localicen por ninguna parte, pero que, extrañamente, sí se encontrará la documentación completa y correcta de obra realizada y entregada.
Tal vez, y solo porque eso sea, es que no todas ni todos los munícipes salientes habrán de recibir la bendición del perdón.
En el 2026, agradeciendo siempre la deferencia de su preferencia, lectora, lector, les estaremos informando y dando a conocer quiénes sí y quiénes no, obtuvieron el beneficio de la bendición.
