Nos comparten esta información que pone en alerta a la opinión pública: Las controversias no dan tregua en Servicios de Salud de Veracruz (SESVER) y es que cuando parecía que la llegada de una nueva administración traería orden a la Subdirección de Recursos Humanos de SESVER, una reciente circular volvió a encender las alarmas y una vez más, el foco de atención vuelve a recaer en la Subdirección de Recursos Humanos.

Recientemente, esa área emitió una circular mediante la cual establece nuevas disposiciones para fortalecer el control de asistencia del personal. Entre las medidas anunciadas se encuentran la eliminación de exenciones de checada, la obligación de registrar asistencia mediante reloj biométrico y la conclusión de todas las comisiones vigentes al 31 de julio de 2026.

Hasta ahí, la intención parece correcta y hasta acertada porque con ello puede ser que de una vez por todas terminen con los aviadores incrustados por el flamante Doctor Roberto Ramos Alor, en el almacén ubicado en la Central de Abastos en Xalapa y con toda la gente aviadora herencia de Marcela Pozos Jerónimo, quien fuera subdirectora de Recursos Humanos y sus exjefas de departamento.

Toda institución pública tiene la obligación de vigilar que sus trabajadores cumplan con su jornada laboral y fortalecer sus mecanismos de control.

El verdadero problema aparece unas líneas después.

La propia circular establece que, al concluir las comisiones vigentes, será obligación del trabajador informar de manera inmediata a la Subdirección de Recursos Humanos, cuál es su adscripción actual, dónde trabaja físicamente, cuál es su horario e incluso, si ha existido algún cambio de adscripción, con el argumento de actualizar la documentación que respalde su asistencia.

Y es precisamente ahí donde comienza el desconcierto.

Porque surge una pregunta tan sencilla, como incómoda: ¿No debería ser la propia Subdirección de Recursos Humanos quien ya conozca toda esa información?

Y es que las comisiones del personal no aparecen por casualidad, son solicitadas por hospitales, jurisdicciones sanitarias y oficinas centrales y tramitadas por las mesas correspondientes de Recursos Humanos, finalmente se formalizan mediante oficios que si bien son firmados por la Directora Administrativa, son elaborados por la propia Subdirección de Recursos Humanos, por lo que deberían quedar registradas en los sistemas institucionales y en las plantillas de personal o al menos así tendría que funcionar una administración pública ordenada.

Entonces surgen las siguientes interrogantes para la Maestra Elizabeth Escamilla Reyes, directora administrativa de SESVER:

¿Por qué ahora son los propios trabajadores quienes deben decirle a Recursos Humanos dónde están adscritos?

¿Los oficios de comisión emitidos y autorizados por ella ya no son suficientes?

¿La Subdirección de Recursos Humanos perdió el control de las comisiones que ella misma tramita?

¿Los sistemas de nómina y plantillas no contienen esa información?

Si la respuesta es que no cuentan con esos registros, el problema es profundamente preocupante, más aún cuando las Condiciones Generales de Trabajo establecen obligaciones para los trabajadores, pero también responsabilidades para la autoridad.

Llevar el control de las adscripciones, de las plantillas y de las comisiones forma parte precisamente de las funciones que corresponden a Recursos Humanos, no a cada empleado de manera individual.

Como si eso no fuese suficiente, los trabajadores que han buscado orientación sobre el contenido de la circular, al comunicarse con el área de Prestaciones Sociales, no han recibido respuestas claras sobre el procedimiento que se deberá seguir, generando aún más incertidumbre entre el personal. Y ese es quizá el mayor problema, una circular administrativa es un documento público que vincula normativamente a los trabajadores por lo que debería brindar certeza, no confusión.

Una administración eficiente sabe perfectamente dónde está adscrito su personal, no necesita preguntárselo a cientos de trabajadores. Porque una institución puede desconocer muchas cosas, lo que no puede desconocer es dónde trabaja su propio personal. Si hoy Recursos Humanos necesita que sean los trabajadores quienes le expliquen dónde prestan sus servicios, la pregunta ya no es qué dice la circular.

La verdadera pregunta es:

¿Qué tan grande es el desorden administrativo que existe al interior de la Dirección Administrativa y particularmente de la Subdirección de Recursos Humanos?
Porque cuando Recursos Humanos deja de saber dónde está su propio personal, la circular deja de ser una medida de control y se convierte en la confesión escrita de un desorden administrativo.

***La pesadilla que vive la Secretaría de Salud de Veracruz parece no terminar.

En los pasillos de la dependencia ya circula la versión de que al actual Director de Atención Médica le notificaron preparar sus pertenencias porque será relevado del cargo. También se comenta que el Dr. Enrique Ríos de la Fuente sería quien ocuparía esa posición. Al mismo tiempo, la Dra. Amalia Méndez Muñoz no oculta su entusiasmo y según diversos comentarios dentro de la dependencia, asegura que regresará a la Subdirección.

Si esta información resulta cierta, la ciudadanía tiene derecho a preguntar: ¿Cuáles son los criterios para estos nombramientos? ¿Se privilegia la capacidad, la experiencia y el compromiso con la salud de las y los veracruzanos o prevalecen otros intereses?

Señora gobernadora Norma Rocío Nahle García, Veracruz necesita certeza, transparencia y decisiones que fortalezcan el sistema de salud, no cambios que generen más incertidumbre entre el personal y la población. La salud de los veracruzanos merece instituciones sólidas, imparciales y comprometidas con el servicio público.

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