La primera ocasión que escuché sobre la cancelación de visas del gobierno norteamericano a los Yunes Linares- Márquez, fue en 2024. Poco después de que Miguel Ángel Yunes Márquez diera su voto a favor de la polémica y controvertida reforma al Poder Judicial que López Obrador le heredó a Claudia Sheinbaum.

De hecho, circula un audio donde presuntamente Miguel Ángel padre le estaría diciendo a un tal Esteban. “Yo quisiera comentarte Esteban porque nos está afectando en el tema migratorio, ya me cancelaron la visa a mi y le quieren cancelar la visa a Miguel (su hijo). El tema está bien delicado, entonces échame una llamada ¿no?”.

El audio, que apenas hasta ayer fue desmentido por Miguel Ángel junior, se supone que es un mensaje de voz que el exgobernador habría dejado en el teléfono de Esteban Moctezuma, embajador de nuestro país en Estados Unidos.

El 2024 fue un año negro para los Yunes ya que al votar a favor de la reforma judicial se convirtieron en automático en traidores a la patria, estigma con el que cargarán hasta después de que Dios los llame a cuentas. Y de ribete fueron expulsados del PAN.

Pero en 2025 el jefe del clan se dio tiempo para pasar unas vacaciones en el exclusivo club de playa Conca del Sogno ubicado en la Bahía de Recommone, cerca de la isla de Capri, degustando langosta y bebiendo champaña de 2 mil euros (o 40 mil pesos el pomo).

Y cómo no festejar por esos rumbos si gracias al voto de su hijo y a la intermediación del entonces poderoso legislador de Morena, Adán Augusto López, libró la cárcel porque le fueron retiradas varias acusaciones penales que estaban en la Fiscalía General de la República listas para ser movidas.

Pero hace seis días, el periodista Joaquín López Dóriga dijo que el gobierno de Estados Unidos tomó la decisión de cancelar las visas de ingreso a su territorio a Miguel Ángel Yunes Linares y a sus hijos.

“Para que Washington tome una medida de esta naturaleza, tiene que ser por algo gordo”, señaló el periodista. ¿Y qué será lo gordo? Lavado de dinero, para empezar.

Abordado ayer por los reporteros, Miguel Ángel Yunes Márquez se mostró reacio a tocar el tema: “No tiene sentido. Tengo mi visa normal… acabo de ir a Estados Unidos en enero, así te lo pongo” y remató diciendo que el audio del 2024 fue hecho con inteligencia artificial.

Lo cierto es que están entrampados.

Aquí en México el respiro judicial que les dio Morena no es eterno y allá de aquel lado del Bravo la justicia norteamericana es tan perseverante como obstinada y terca.

¿A quién van a recurrir en demanda de apoyo? ¿A Esteban Moctezuma que prácticamente ya dejó de ser embajador? ¿A Adán Augusto que está luchando contra sus propios demonios? ¿A Claudia Sheinbaum o a López Obrador? Por Dios…

En Morena aprendieron bien la lección (¿de Maquiavelo?) que dice: “Al traidor atráelo a tus terrenos, aprovéchate de él, halágalo con canonjías y cuando ya no te sirva deséchalo sin miramientos”.

Los Yunes le sirvieron a los morenos para obtener el voto 86 que les hacía falta y alcanzar la mayoría calificada que abrió las puertas a la Reforma Judicial. Y una vez que obtuvieron ese voto órale… a volar.

Y se convirtieron en desechables.

Políticamente hablando no son ni la sombra de lo que fueron cuando el jefe del clan llegó a ser el amo y señor de los bastiones de Veracruz y Boca del Río.

Acusados de traición, echados de su partido, mal vistos por los duros de Morena, apestados para los veracruzanos, sin peso político en ninguna parte y con probables persecuciones judiciales ¿qué futuro les espera?

Un lugar en el basurero de la historia a lado de Judas, Fouché y Victoriano Huerta entre otros distinguidos traidores. No creo que lo que han hecho les dé para más.

¿O sugieres otro sitio, lector?

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