Por Edgar Hernández*

En la total desesperación se mueve el grupo Yunes Linares -Indira Rosales, Tito Delfín y Pepe Mancha- que van en pos del arrebato de la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional en la entidad.

Acusan la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio.

A días de definirse el liderazgo de ese partido rumbo al 2024, la senadora con licencia, Indira Rosales Sanromán aun no acaba de aclarar cuentas pendientes ante ORFIS.

Mientras Tito Delfín, quien se llevó hasta las cucarachas de las oficinas municipales cuando fue alcalde de Tierra Blanca, hoy esconde sus pillerías apelando al olvido pagando cuotas de impunidad.

Y Pepe Mancha, transita como un cínico abusivo del poder al fustigar al partido que dirigió permitiendo en su momento que su esposa y su mamá se llevaran el presupuesto por la vía de empresas “fantasma”.

Hoy este triunvirato, cilindreado por el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares, a quien en cualquier momento le cae la voladora, clama honestidad, lealtad y la revisión de cuentas al instituto político que atropellaron y saquearon.

Argumentan en profusas declaraciones de prensa que en la pasada elección se perdieron más de 500 mil votos olvidando que en el 2018 la gubernamental se la llevó Cuitláhuac García a pesar de que el yunismo juntó más de 1.5 millones de votos -comprados y no comprados- a favor del hijo del gobernador.

Como que la lógica no funciona sobre todo cuando se trata del manejo de cifras de resultados o de armas para atacar al enemigo.

Y es que esta terna de aspiracionistas -Tito, Indira y Mancha- en estos días se ha dado a la tarea de balconear a su propio partido y dirigencia al pretender demostrar que en la pasada elección municipal y para la renovación del Congreso estatal, se perdió todo, o prácticamente todo.

Dentro del probable desfalco del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares de 927 millones de pesos, parte importante de esta complicidad tiene que ver con la senadora Indira Rosales San Román¨, sostuvo el entonces diputado federal por Papantla, Jaime Pérez Bernabé.

El peor de esta banda es, sin embargo, Pepe Mancha.

A la cabeza del partido en el poder hizo y deshizo con el dinero público a través del tráfico de influencias.

Recibió prebendas familiares en materia de obra pública de parte del entonces titular de SIOP, Julen Rementería, por cantidades superiores a los 60 millones operados familiarmente a través de empresas fantasma.

Y en materia de convenios y en alianza familiar con su primo hermano Juan Antonio Aguilar Mancha, provocó un escándalo nacional al salir a la luz hace 13 meses, que cinco empresas familiares obtuvieron contratos millonarios en la Legislatura y el gobierno local. En el Orfis, en la Contraloría y en la Fiscalía hay denuncias por hechos que involucran a su esposa a quien hizo diputada,

Monserrat Ortega, y a su finada madre Cristina Sergia Alarcón, por ser socias en cuestionadas empresas.

El caso fue tan grave que llegó al Congreso de la Unión desde donde se exigió a la Auditoría Superior de la Federación que investigara los contratos otorgados a las empresas Izal Inmobiliaria, S.A. de C.V. y Biodiversidad del Golfo, S.A. de C.V., al igual que a las empresas Multiservicios El Elemento, S.A. de C.V., e Innovadora en Medios, S.A. de C.V. y Multimedios Periodísticos, S.A. de C.V.

Ese es Pepe Mancha, el ladrón que grita ¡Al ladrón, al ladrón!

Así pues, la gentil dama y estas finísimas personas son las que quieren el control del PAN para entregarlo de rodillas a Yunes.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo